El regreso al sitio exacto del que salimos en 2007

Durante 175 años, la construcción de la República se sustentó en un Estado excluyente, configurado para mantener contentas a las élites económicas y políticas. Élites que conformaron organizaciones, leyes, educación y cultura alrededor de su propio beneficio y en perjuicio de las mayorías. La historia del Ecuador está plagada de decisiones de política pública que se establecieron para defender o proteger, exclusivamente, a quienes tenían el poder o acceso al poder.

La sucretización de la deuda de Hurtado y el salvataje bancario de 1999 son sólo dos de los miles de ejemplos del poder de las élites económicas para salirse con las suyas, pero no son las únicas élites que consiguieron decisiones a su favor y en perjuicio de las mayorías. El sistema de descentralización a la carta para que los municipios con

más recursos se queden sólo con las cosas que les interesaban o les generaban negocio (la descentralización del registro civil a Guayaquil, por ejemplo) o la participación de las FFAA en una infinidad de negocios totalmente ajenos a la industria de la defensa, o las leoninas condiciones de los contratos colectivos en el sector petrolero que hacían que un trabajador reciba por liquidación en caso de despido, más de USD 500 mil y en otros casos, hasta USD 1 millón, son notables ejemplos de lo que era el Estado.

Los Presidentes de turno no hicieron nada más que satisfacer las exigencias de las élites de turno a cambio de “condiciones de gobernabilidad” que eventualmente dejaban de estar presentes. Esta es la base de los “pactos de la regalada gana” y del sistema de mayorías móviles en el Congreso. Esta fue la lógica perversa de exclusión que construyó instituciones, leyes, relaciones económicas y sociales.  Casi nunca las grandes mayorías fueron el centro de la toma de decisiones, mientras las élites estuviesen felices, las mayorías que se jodan.

Este fue el sistema sobre el que se construyó la República y ese sistema derrocamos con la Revolución Ciudadana desde 2007. Miles de personas se jugaron por construir un sistema donde primen los intereses de las grandes mayorías, por sobre las élites políticas, económicas, sociales y culturales. Miles de personas dejaron de revisar los periódicos para saber qué hacer y fueron directamente a los ciudadanos para identificar las necesidades y construir políticas públicas a su servicio, por eso, la agenda de seguridad ciudadana se construyó con la gente, barrio por barrio, distrito por distrito y no basados en la crónica roja de los medios amarillistas, y por eso casi todos los indicadores de la materia mejoraron sustancialmente. Miles de personas se saltaron a los “representantes gremiales” que solo proponían medidas económicas que mantengan sus privilegios, y fueron a trabajar directamente con los productores y pequeños y medianos empresarios. Solo así se explica que el sistema de compras públicas (con las mejoras que requiera) permita la participación de la economía social y solidaria en la producción de uniformes escolares, de pupitres o de servicios de limpieza.

Todavía hay quienes dicen que el IESS es de los afiliados y que la seguridad social no es un asunto de política de Estado. Son esas élites las que jamás hubieran permitido la afiliación de las mujeres trabajadoras no remuneradas del hogar, porque para ellos eso no es la garantía de un derecho si no un mal negocio. Todavía hay quienes dicen que la política tributaria tiene que hacerse con los empresarios; esos mismos empresarios que se basan en el argumento de que menos impuestos, más empleo (relación falaz por donde se la mire), son los mismos que piden que les bajen la tarifa de luz y jamás permitirían que el Salario Básico Unificado alcance al Salario Digno por no perder de ganar más.

Lo que está en juego en los siguientes 4 años es la continuidad del proyecto para sostener e institucionalizar un sistema incluyente que permita la participación de las grandes mayorías y no de las élites. Aunque suene a cliché, en realidad, estamos frente a una lucha de sistemas. Para alcanzar el desarrollo sostenible, necesitamos un sistema totalmente diferente. No hay que ser muy docto para darse cuenta de que el sistema excluyente sobre el que se construyó el Ecuador no fue para nada exitoso. Más de 2 millones de ecuatorianos viviendo fuera del país obligados por la crisis del 99 son muestra más que suficiente.

Y por desgracia, el gobierno actual no lo ha entendido ni se ha puesto a la altura de la exigencia histórica. No es suficiente con incluir en los discursos e intervenciones públicas, las palabras Revolución y Ciudadana. La continuación de la revolución solo sería posible si se mantuviera la senda de construcción de un sistema incluyente que no cuestione, por ejemplo, el pago de impuestos a los más ricos, la eliminación del subsidio al gas por ser totalmente regresivo (máxime cuando tenemos la mejor generación eléctrica de la región y en donde el subsidio puede ser, claramente, orientado a las clases populares), o el mantenimiento y mejoramiento de la ley de plusvalía. Y, sin embargo, todas estas cosas, y otras más, están en constante entredicho.

CCPT

En lugar de esto, tenemos un gobierno que, so pretexto del diálogo, muestra como gran logro, la compra, sin beneficio de inventario, de toda la agenda de la derecha en materia tributaria y productiva, en donde el Estado entrega todo y el sector productivo no sede ni un ápice. Y quién paga la cuenta, es otra vez, el pueblo llano que seguirá trabajando sin ver más mejoras en su calidad de vida, viviendo con el miedo de que lo puedan despedir con mayor facilidad y pagando impuestos con los cuales el Estado pague la energía que consumen las grandes empresas. El regreso al sitio exacto del que salimos en 2007.

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Optimización y austeridad. ¿Ahorro significativo o efecto comunicacional?

Optimización y austeridad

 

El discurso del Presidente Moreno repite la palabra austeridad hasta la saciedad. Sin embargo, ¿son reales sus medidas o responden más bien a esfuerzos de comunicación?

El conjunto de medidas propuestas a través del Decreto 135 generar un ahorro del 0,02% del Presupuesto General del Estado.

 

 

El 1 de septiembre, el Presidente Lenin Moreno dispuso un conjunto de medidas para la optimización y austeridad del gasto público. Sin desdecir de lo legítimo que resulta para un gobernante disponer mecanismos de eficiencia en el gasto si así lo considera pertinente, vale la pena desmenuzar las disposiciones para identificar un monto, al menos aproximado, del ahorro que significaría la puesta en marcha de todas las disposiciones, así como las complejidades asociadas a su cumplimiento.

Más allá del impacto comunicacional que se pretende con el conjunto de medidas (hemos visto como muletilla el uso de la palabra austeridad), es necesario que la ciudadanía pueda notar si en efecto existe o no un cambio significativo en el modelo de gasto público y si este cambio es notoriamente diferente al del periodo 2013 – 2017. En este sentido, se plantea un análisis de las diferentes disposiciones con el único objetivo de alimentar la discusión y debate sobre la forma de administrar el Estado.

El decreto ejecutivo 135 contiene 31 artículos, 4 disposiciones generales, una transitoria y la final usual en este tipo de documentos. En total, el Presidente Moreno dispone 30 medidas orientadas a la optimización del gasto. 11 instrucciones que atañen a los servidores públicos, 18 que afectan a los gastos en bienes y servicios, y 1 orden de traslado de sede administrativa.

Del análisis realizado encontramos:

  1. Órdenes para que organismos cumplan con su trabajo

Se encuentran en el Decreto 3 instrucciones que son redundantes y sin efecto práctico pues establecen, por un lado, que INMOBILIAR debe autorizar la firma de contratos de arrendamiento para entidades públicas, tomando en cuenta los valores de mercado; cosa que este Servicio viene realizando desde 2014. Por otro lado, se ordena también que SERCOP optimice precios de servicios y bienes de provisión nacional para la contratación pública, asunto que es la razón de ser de SERCOP y que ha generado ya, ahorros muy significativos, como los USD 300 MM que se ahorraron en compra de medicinas a inicios de 2017. Finalmente, dispone al Ministerio del Interior que racionalice la asignación de personal de seguridad para autoridades del Estado, desconociendo que la Dirección General de Investigación de la Policía tiene un modelo de perfiles de riesgo que se implementa desde 2014 al menos. Demás decir que esto no genera ningún ahorro nuevo.

  1. Disposiciones ya emitidas en el pasado:

Por otro lado, encontramos en el documento 13 instrucciones para que las organizaciones del Ejecutivo realicen actividades que ya se están haciendo debido a que fueron dispuestas a lo largo de los años anteriores, tanto por el propio Ejecutivo, así como por la Contraloría General del Estado. Así, encontramos que se dispone, por ejemplo, que solo se contraten consultorías cuando estas están vinculadas expresamente a la agregación de valor de la organización pública, asunto que se dispuso desde 2015; o que se obtenga autorización previa para viajes al exterior, cuando este trámite está en vigencia desde 2010; o que se prioricen reuniones con servidores que están en los territorios a través de videoconferencia, asunto que fue dispuesto en 2014. Otras instrucciones ya emitidas con anterioridad son la prohibición de compra de vehículos, o el uso de vehículos oficiales solo para el nivel 6 del jerárquico superior de las entidades públicas. Además, existe una disposición sobre el control de inventarios que no es más que una redundancia a las normas de control interno de la CGE.

En este mismo tema, encontramos una orden que dispone a SENPLADES realizar el análisis y racionalización de programas y proyectos públicos que pudiesen estar duplicados, desconociendo que esa fue la tarea más importante de los Ministerios Coordinadores, gracias a lo cual se optimizó la inversión pública durante todo el tiempo que funcionaron estos organismos, y con un impacto mucho más notorio en los últimos 4 años del gobierno anterior. Por otra parte, encontramos además una disposición para que la misma SENPLADES, junto con el Ministerio del Trabajo, revise en todas las entidades del ejecutivo, aquellas unidades que podrían no ser necesarias y que generarían un gasto ineficiente, desconociendo que esta tarea también fue emprendida por el Comité de Gestión Pública que estuvo conformado por la Secretaría de la Administración Pública, SENPLADES, Ministerio de Finanzas y Ministerio del Trabajo, gracias a lo cual se obtuvo una completa homologación de las estructuras de todos los organismos del Ejecutivo.

De todo esto se desprende que es poco probable encontrar ahorros adicionales a los ya obtenidos en los años precedentes y, además, se realizarán tareas ya realizadas en el pasado y con relativo éxito.

  1. Disposiciones que pueden afectar a la calidad de los servicios públicos

Las disposiciones que sí generan ahorros son las que tienen que ver con la eliminación de todas las vacantes en las organizaciones públicas sin distingo de relevancia, así como las que cortan el pago de horas extras. Sin embargo, no se establece como límite a esta disposición, la posibilidad de afectar servicios públicos. De esta manera, se trata de igual forma al área administrativa de cualquier ministerio que a la empresa pública que presta servicios públicos. La prohibición de contratación que involucra el retiro de todas las vacantes hace que en aquellos servicios públicos que tienen estacionalidades claramente marcadas, como Aduanas o Correos, los servicios tiendan a perder calidad puesto que desde octubre y hasta enero, aumentarán notoriamente las transacciones que deban realizar los funcionarios de estas entidades sin que los directivos de ambas puedan contratar nuevo personal. Es evidente que la ola de quejas por mal servicio se incrementará sin que los responsables de las instituciones puedan hacer algo al respecto. Lo mismo sucede con el pago de horas extras. La orden de limitar a 30 las horas extras sujetas a pago puede ocasionar que aquellos servicios públicos que se prestan 24 horas al día, 7 días a la semana, tengan un bajón en su calidad toda vez que será complicado garantizar la dotación adecuada de personal para atender los servicios los fines de semana, cuando no se puede pagar la totalidad de horas trabajadas.

  1. Disposiciones que podrían reportar un efecto positivo

Se resaltan instrucciones que son relevantes, pero que pueden ser insuficientes si no vienen acompañadas de otras actividades conexas que no están contempladas en el decreto revisado. Por un lado, tenemos una disposición que dispone la reasignación de personal de apoyo de una institución a otra en función de las necesidades de una de las entidades a través de la figura del traspaso administrativo consagrada en la LOSEP, lo cual tiene amplios beneficios pues personal que en una organización podría considerarse no necesario, en otra puede aportar sin tener que pasar por una curva de aprendizaje. Otra disposición que se considera importante es la que dispone la evaluación de cargas trabajo del personal en las EPs, PetroEcuador y PetroAmazonas, aunque esta misma disposición debería aplicarse en otras entidades con más de 5000 funcionarios, como CNT.

En otro orden de cosas, encontramos una disposición para el retiro de balizas y sirenas de los vehículos oficiales, tarea que es plausible, aunque sin ningún impacto en el presupuesto.

  1. Traslado de sede de BanEcuador

Sin concentrarnos en el mensaje político que envía esta disposición hacia las zonas agrícolas de la costa, debemos notar el contrasentido de esta orden, en relación a todas las demás órdenes que se emiten a lo largo del decreto ejecutivo. El traslado desde Quevedo hacia Quito involucra un elevado costo en el corto plazo, con pocos réditos en el mediano. Para trasladar una sede administrativa se debe considerar que la planta central consolida todos los procesos gerenciales con sus respectivo personal. De acuerdo con el reporte de Transparencia de BanEcuador, en planta central existen 657 funcionarios con su respectivo equipamiento y servicios para poder desarrollar su negocio. Es poco probable que se trasladen los 657 funcionarios de Quevedo a Quito, con lo cual, cerca del 80% de esa cifra pasa al desempleo en Quevedo. Huelga decir que las condiciones de acceso a empleo adecuado son menores en Quevedo que en Quito. Por otra parte, el costo directo de esta operación debe superar los USD 4 MM entre el pago de liquidaciones, el costo de traslado y la adquisición de bienes muebles necesarios para la prestación de los servicios desde planta central.

Ahorros reales

En un análisis muy somero, las medidas contempladas generarían ahorros que se desagregan de la siguiente manera:

Imagen1

Fuente: La investigación

Se considera para este análisis que las medidas que ya se han implementado no representan un ahorro nuevo al que ya ha obtenido el Ejecutivo desde su implementación en años pasados. Algunas medidas que podrían significar ahorros no se pueden estimar con la información pública existente, aunque no se evidencia un incremento significativo que modifique la reflexión final de este documento.

Conclusiones

De todo lo señalado se puede evidenciar que los ahorros estimados a partir de las medidas dispuestas por el Gobierno de Moreno no representan más allá de USD 100 MM en el primer año. Monto que, comparado con el Presupuesto General del Estado presentado, cercano a los USD 36 Mil Millones, representa el 0,02%. De esto se colige que, aunque se critique el “excesivo gasto público” no se puede disminuir sustancialmente, a menos que se emprendan acciones más agresivas de desgaste de la calidad de dichos servicios, a lo mejor, siguiendo el modelo de los 90s para luego tener argumentos para posibles desinversiones o abiertas privatizaciones. Por suerte, la ciudadanía conoce con claridad lo que es un servicio público de calidad y entiende que el costo de mantenimiento no se puede disminuir de manera sustancial sin afectar su rendimiento en el mediano plazo.

Por otra parte, siendo notorio que esta optimización es claramente insuficiente para cumplir con los objetivos del plan de gobierno, es muy probable que el gobierno esté estudiando otras medidas para aumentar sus ingresos si quiere cumplir con compromisos como el del plan Toda Una Vida y a la vez llevar adelante las medidas, abiertamente neoliberales, que exige el sector productivo, como producto del diálogo nacional. No debería sorprender por tanto que se aproxime un paquetazo económico vía impuestos y tarifas por servicios básicos. Ojalá y al menos estas medidas tengan un corte progresista y afecten a las clases más beneficiadas de la sociedad, cosa que, a la luz de los diálogos realizados, parece poco probable con un Presidente que prefiere quedar bien con banqueros e industriales y denosta a las clases populares.

 

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¿Por qué fuiste parte de ese gobierno?

El 2 de abril muchos contuvimos la respiración por un largo momento. Se nos hizo eterno el tiempo hasta que hubo resultados irreversibles. Muchos salimos a esperar los resultados en la puerta misma del CNE. Muchos saltamos de alegría cuando se ratificó el triunfo de la Revolución Ciudadana. Muchos escuchamos esa misma noche al electo Presidente Lenin Moreno reiterar su compromiso con la revolución ciudadana. El mundo entero vio de primera mano cómo el Ecuador reconocía los increíbles resultados de los primeros 10 años de lucha por transformar este país y nos daba 4 años más de confianza para seguir esa senda. No otra.

Sin embargo, después del 24 de mayo, esos mismos muchos que celebramos la victoria que tanto esfuerzo, sudor y lágrimas nos costó, empezamos a presenciar, con un creciente asombro, cómo el nuevo Presidente de la República empezaba a renegar de esa senda, como si la senda hubiera sido un desastre para el país y no lo que fue.

Detrás de una máscara de nuevos tiempos y nuevos estilos, todos miramos cómo, a propósito de un esfuerzo por diferenciarse, se empezó a tirar lodo sobre todo lo que era realmente significativo de los 10 años previos, como si la lucha que muchos luchamos durante tantos años hubiera sido un cáncer para el país. Entonces, hemos ido entendiendo que no era la intención marcar un estilo diferente (que era obvio) sino que era marcar una senda y un destino diferentes. Y ¿qué es eso sino, una renuncia a la revolución? Muchos de esos muchos, defendimos la década ganada y defendimos a Lenin Moreno a capa y espada, marcamos tantas diferencias, incluso con nuestros cercanos que aún hoy hay familias que no han vuelto a compartir la mesa, por esa defensa. Y total, los locos hemos sido nosotros, en lugar de un “gracias y continuamos la lucha”, recibimos un “para qué pelearnos”. Los locos fuimos nosotros, los que lo defendimos de cada Llevin publicado en redes sociales, los que nos enardecimos con el monigote de un hombre en silla de ruedas colgado de un puente, los que argumentamos en cada oportunidad que tuvimos, lo importante que fue el tiempo de Lenin en Ginebra. Los locos fuimos nosotros.

Con el paso de las semanas, con una desesperanza de pronto aparecida, hemos asistido a la ruptura total con el proceso revolucionario que transformó al Ecuador. Y no, no basta con decir que “la revolución evoluciona y no vuelve a sus orígenes” cuando acudimos precisamente al desmantelamiento de todos y cada uno de los logros que han sido reconocidos a nivel mundial. Porque eso es lo que está pasando. El mejor indicador de que así sea es que cada una de las medidas tomadas o por tomar, recibe ecos y aplausos de… ¡la oposición!, no de los que se fajaron por lograr que Lenin Moreno sea presidente, sino de los partidos políticos de oposición. Que los Bucaram reconozcan la buena gestión de Moreno no es credencial que valga en ningún lugar del planeta. Que Nebot diga que “está bien, pero falta” es un insulto a todos los socialistas que hemos luchado palmo a palmo por construir un Ecuador para todos, sin exclusiones. Que los bancos estén felices con lo avanzado (retrocedido) por el actual gobierno no debe ser sinónimo de alegría, al menos no para los que se han fajado por poner a raya a la banca. Que los medios de comunicación, que en campaña mintieron de manera impune en contra de Lenin y que fueron incapaces de reconocer su victoria, acudan a Carondelet y reconozcan que “ahora sí hay democracia” sólo quiere decir, que la revolución ha sido herida, talvez de muerte. Nada puede ser más contrarrevolucionario que pensar que volver al estado de cosas de 2006, haciendo pactos de la regalada gana, entregando a los propios sectores interesados el manejo de la cosa pública en la que salen beneficiados, y siguiendo la agenda de los medios y no la del proyecto político, y no la del plan de gobierno que ganó en las urnas, sea “evolucionar en la revolución”.

¿Quién puede creer que una revolución evolucione cuando ahora resulta, que el gasto público es insostenible e irresponsable? Nuestra premisa fundamental fue construir un Estado para la gente, al servicio de la gente, atendiendo todas las necesidades básicas y los derechos fundamentales de todos los ecuatorianos. ¿Cómo se hace eso sino se aumenta el gasto público? ¿Dónde dice que el gasto público es malo? Solo en los manuales de texto de las escuelas económicas “pragmáticas” (léase de derechas). Nosotros apostamos a un Estado presente, no a uno mínimo, y lo hicimos porque creemos que el Estado no es sólo un árbitro en las relaciones de mercado, sino que su razón de ser es la construcción de una sociedad socialmente incluyente, inclusiva y con oportunidades para todas y todos, no solo para los que nacen en cuna de oro. Decir que se gastó en demasía e irresponsablemente quiere decir que no debimos hacer todas las inversiones que se hicieron en conectividad, tanto física como digital, no debimos hacer todos los esfuerzos que se hicieron para construir un sistema de salud pública gratuito y al alcance de todos (tan bueno que hasta ONU lo reconoce); no debimos hacer escuelas del milenio y repontenciar muchas otras. Significa que no debimos invertir en contar con los mejores servidores públicos, y, por tanto, era mejor mantener sueldos de miseria para los policías, los militares, los profesores, los médicos, los jueces, que es donde se concentra más del 80% de servidores públicos.

Si para el actual gobierno esto estuvo mal, ya todo lo demás estará mal. Este es el punto fundamental de inflexión. Durante años, trabajamos en la construcción de un Estado socialista (NO populista) y resulta que ahora eso, estuvo mal. Lo que ahora se debió hacer fue imponer medidas neoliberales. Aquí no hay revolución posible entonces, con un gobierno que claramente no ha sido socialista, y, de hecho, ni siquiera socialdemócrata. ¿Qué hace en esta revolución ciudadana y claramente socialista, un ciudadano del centro hacia la derecha? Ojo, me parece legítimo tener un conjunto de ideales liberales y hasta libertarios, pero claramente no se podrían ejecutar desde un gobierno socialista.

De allí en más, se entiende que todo está mal. El dinero electrónico es malo si es un mecanismo de inclusión financiera, pero será lo mejor si es una nueva línea de negocio de los bancos. Las escuelas del milenio son malas si sirven para consolidar demanda y mejorar sustancialmente la calidad de educación que reciben los sectores más necesitados de la población y por eso serán mejores las escuelas unidocentes si es que permiten a las élites indígenas (en el sentido más académico de élite) mantener el control de las comunidades que no tendrán acceso a educación de calidad. La ley de plusvalía es mala si sirve para frenar la especulación con el suelo y mejorar la opción de acceso a vivienda y será buena si permite que las grandes constructoras sigan haciéndose ricas a costa del derecho de la gente a tener vivienda digna. El uso legítimo de la fuerza es malo si sirve para perseguir a delincuentes sentenciados por actos de vandalismo pero será bueno si sirve para desalojar de la plaza grande a quien ose pedir explicaciones al nuevo gobernante. La justicia es mala si sirve para juzgar en derecho a quienes atentan contra la vida de policías y es buena si sirve para perseguir a quienes luchamos para construir un Ecuador para todos.

Todos los que hemos creído en este proceso tenemos el derecho de sentirnos traicionados y debemos poder pedir explicaciones y exigir rectificaciones. Lenin, Si en verdad todo lo que se hizo durante 10 años estuvo tan mal, ¿por qué fuiste parte de ese gobierno?

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¿Violencia aceptable?

Un señor de escasos recursos económicos está parado en una calle e increpa a un joven en una Ford de lujo. El joven se baja y luego de un par de insultos, empuja con fuerza al señor, el cual se golpea duro al caer al suelo (Nadie juzga lo violento del acto, sino que afirman que es falso). En las redes sociales, una persona le dice a otra: “nos robaron ustedes hijos de P…” el otro responde que ni se la he robado ni que acepta el insulto; el que insulta lo bloquea de las redes.

Un conjunto de personas se suben a las tarimas e incitan a la violencia, hablan de incendiar la ciudad, insultan a medio país y los amenazan con mucha vehemencia. Otro señor, con calma, le pide a un periodista que lo trate con la jerarquía de la cual está siendo investido. Enseguida lo acusan de arrogante y violento.

Estos son micro relatos de una de las facetas más complejas de los modelos mentales que sostienen nuestra sociedad. Y es de terror. Existe un segmento importante de la población que entiende que su entorno es la sociedad y ese entorno es digno y respetable. Ese entorno digno y respetable tiene una suerte de derecho pontificio para hacer y opinar lo que le dé la gana. Entiéndase por hacer y opinar, agredir física o verbalmente. Para ellos, este comportamiento es normal, está bien y, lo más aterrador, no es violencia, porque la ejercen ellos. En su alienación, adjetivan los actos con eufemismos inaplicables: libertad de expresión coartada o lucha popular. ¡Lucha popular! ¡Están seguros de que son el pueblo!

Y este “pueblo” lleno de “gente de bien” no entiende cuando alguien los cuestiona. Cualquier respuesta a un acto violento (normal para ellos) es un acto de violencia del otro (aunque sea defensa legítima). Porque el otro no tiene el derecho pontificio. Es decir, “si yo lo hago es expresión popular, si a mí me lo hacen es violencia”.

Las redes están plagadas de estas afirmaciones cargadas de violencia de un segmento de la población que exige el respeto a los más altos valores democráticos y el respeto a la voluntad popular, mientras esa voluntad sea la suya y mientras esos valores sean su más virulenta violencia física o verbal, disfrazadas de actitudes heroicas.

El propio candidato perdedor, cuando se pensaba ganador, daba un discurso de paz, armonía, unidad, llamaba a dejar atrás los resentimientos y decía que gobernaría para todos. Cuando se dio cuenta de la realidad, el discurso volvió a ser el de siempre. Y en las calles, los que pregonaban la evangelización pacífica subiéndose a los buses y convencían (conminaban  en realidad) al personal de servicio que trabaja para ellos, sacaron sus más lustradas garras y su más natural verborrea para mostrarse tal como son en realidad.

La paz, la verdadera, no se consigue dando la razón al pegón de la escuela para que no moleste más. Se consigue cuando todos entienden que la sociedad, en efecto, es más que su círculo íntimo de amistades que comparten burbuja y que en esa sociedad cabemos todos, no solo los que se consideran “de bien” y actúan en consecuencia, respetando de verdad al otro independiente de si es pobre, si es indígena, si es montubio, si es policía, si es funcionario público.

Esta reflexión no es una generalización al 48,84% de la población que, legítimamente, pensó que Lasso era una opción razonable. Estoy seguro que muchos de los que votaron por este candidato, al ver los resultados, los asumen y dan la vuelta a la página. En redes he visto varios comentarios llamando más bien a enfrentar el futuro, e incluso, darle el beneficio de la duda al nuevo presidente. Para ellos, mi más fraterno aplauso. Eso construye sociedades incluyentes. Es la minoría que lleva 2 años de luto ejerciendo libremente su derecho a la violencia la que necesita tener un baño de realidad.

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De lo ilegítimo que resulta tener dinero en un paraíso fiscal

Es bastante evidente la visión ideológica con la que ciertos actores políticos, intelectuales o tuiteros de relativa relevancia (y cientos sin ninguna) argumentan en contra del pacto ético propuesto por Rafael Correa. Encontramos en ese entramado de argumentos pseudo éticos y pseudo apoliticos desde leguleyadas de estudiante de primer año de derecho, hasta argumentos supuestamente filosóficos que defienden el derecho de cada individuo de “hacer con su plata lo que les da la gana”.

En un sentido limitado, en efecto, cada uno puede usar sus recursos como le venga en gana. En un sentido más amplio, esa libertad tiene una limitación obvia: no puedes evadir tu responsabilidad con la sociedad. Si te da la gana de poner ese dinero en un paraíso fiscal para evadir impuestos, estas incumpliendo tu deber social en perjuicio de los demás miembros de la sociedad. 

El asunto no se cierra en la simple referencia a una supuesta libertad sin límites. Si vamos al origen, vamos a encontrar que toda fortuna se hace a partir de los recursos que una sociedad provee al afortunado. No quiero menospreciar el rol fundamental del emprendedor, para nada; pero no es menos cierto que el emprendedor inicia su acción en un entorno social del cual obtiene mano de obra, proveedores que le facilitan recursos materiales, consumidores de su producto o servicio. No se trata por tanto de que el emprendedor es una suerte de ermitaño superpoderoso que solo solito consigue recursos, los procesa y él mismo se compra y se hace rico. No.

La riqueza que genera un empresario solo es posible en función de la sociedad donde la genera. Durante los últimos 9 años, la generalidad de los sectores productivos vieron incrementados sus ingresos de manera sostenida gracias al conjunto de medidas sociales y económicas que tomó el gobierno. Aunque se quiera, no se puede ocultar entre otras cosas que, aumentó la clase media (con el incremento de la capacidad de consumo concomitante) aumentaron los servicios públicos dedicados a la producción (conectividad física y digital, electricidad -con excepción de los apagones de noviembre de 2009- costo fijo de combustibles para transportación, y un largo etcétera) y en general, otras condiciones sociales que redundaron en mayores ingresos para las operadores productivos. Es decir, mayor riqueza. 

Toda riqueza se genera en un entorno social que, a través de sus políticas públicas genera condiciones sistémicas mejores, y que a través de otros miembros, aporta condiciones para que esa riqueza crezca (mano de obra, proveedores, consumodores).  Así, la riqueza individual de un empresario es resultado de su esfuerzo, dedicación, riesgo asumido y también es resultado del esfuerzo del conjunto social en el que el empresario actúa. Parece de perogrullo lo que estoy diciendo, pero no lo es. Muchos de esos intelectuales que menciono y muchos actores políticos, explícitos y encubiertos, pretenden obviar este hecho y hacer parecer que el esfuerzo individual bien ganado ha sido por fuera de la sociedad y por tanto a ella no le debe nada. Nada, en algunos casos, ni siquiera el pago de impuestos.

Por otro lado, sabemos que los procesos de desarrollo requieren de un aprovechamiento eficiente de los recursos con los que cuenta la sociedad. Lo que ha hecho el gobierno con la renegociación de los contratos petroleros para que esa riqueza sirva al desarrollo del país, es una buena muestra de ello.

En una primera instancia, es importante notar que los recursos financieros de un presupuesto público provienen, en gran medida, de los impuestos que cobra a los agentes económicos. Mientras más agentes económicos cumplan con su obligación, más recursos ingresan al presupuesto y más recursos se tienen para garantizar la prestación de servicios públicos de calidad (educación, salud, seguridad ciudadana, etc.). Cuando los agentes económicos no cumplen con esta obligación, la sociedad en su conjunto resiente el bajón de la calidad de dichos servicios. En particular, los más afectados son quienes más usan esos servicios públicos, a saber, las clases medias y populares. Si un empresario oculta su dinero para no pagar impuestos, está incumpliendo su parte con esa sociedad que le permitió generar, mantener o desarrollar su propia riqueza. En el caso del país sabemos que cerca de USD 30 mil millones están colocados en paraísos fiscales con el único propósito de no pagar impuestos. Eso traducido a impuesto al patrimonio podría haber representado 900 millones adicionales para atender la reconstrucción después del terremoto del 16 de abril.  Esto es, a todas luces, ilegítimo.

En segunda instancia, es importante también notar que el desarrollo productivo requiere de recursos financieros que se proveen a través de los mecanismos usuales de financiación productiva: banca tradicional o alternativa, bolsa, socios capitalistas, etc. Es decir, si usted quiere emprender, va a necesitar recursos que los va a buscar en los bancos o donde algún conocido con dinero. Si el empresario ya rico, no coloca su dinero para obtener más dinero en la banca o en inversiones directas en emprendimientos nuevos, sino que prefiere colocarlos fuera, solo por no pagar impuestos; esta limitando la posibilidad de mayor riqueza para él y para la sociedad. Después de todo, el discurso de la derecha siempre ha sido que la libre empresa es el camino para la generación de mayor empleo y mayor riqueza. Sin recursos, esa riqueza solo queda en pocas manos. En las mismas pocas manos. Esto también es ilegítimo.

Todo esto se maximiza cuando el rico que tiene mucho dinero que lo tiene colocado en un paraíso fiscal quiere gobernar o ser parte de un gobierno. En primer lugar es un sinsentido completo que quien dice saber como sacar a una sociedad del subdesarrollo sea incapaz de actuar en consecuencia y poner sus recursos financieros al servicio de esa sociedad, pagando la totalidad de sus impuestos y financiando otros proyectos productivos (que seguramente le darán más riqueza). En segundo lugar, dice bastante de sus verdaderas intenciones. En realidad, ¿le interesa el país o mantener y aumentar su propia riqueza?

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La política como una colcha de retazos

Cuando el compromiso con el país se reduce a la ambición de ejercer un cargo público, cualquier alianza es buena y cualquier apoyo suma (en teoría). No sorprende por tanto, ver no una, sino dos colchas de retazos disputándose el último pedazo de lana sobrante en cualquier territorio. Disfrazando de diálogo una intención desmedida por recuperar un status quo que les fue arrebatado, son capaces de compartir mesa con cualquier persona que les sea útil, sin importar su condición ideológica. La política así, no es política, es el acuerdo por el reparto posterior. Aun cuando juren que lo importante son las propuestas, en el fondo saben que el papel aguanta todo y escribirán cualquier cosa que luego olvidarán en perjuicio de los ciudadanos comunes y en favor de las élites que les aúpan.

Bajo “la Unidad” encontramos desde la derecha derecha, hasta la izquierda radical, pasando por la socialdemocracia y el centro aséptico que no es ni chicha ni limonada. En otra ocasión ya hice notar lo falaz que resulta esa unidad cuando está pegada con babas. La postulación anticipada de Cynthia Viteri (la mujer hombre de Nebot, como señala María Caridad Vázquez) es la mejor demostración de lo que será la operación futura de esa unidad. Ninguno de los otros tres arrejuntados tiene la fuerza ni la presencia nacional que tiene Nebot así que no les queda más que hacerse los dignos un rato y luego apelar a “lo importante es el país” para no desunirse porque saben, en el fondo, que solos no llegan ni a la esquina. La unidad sirve tanto en cuanto le es funcional a Nebot y Nebot lo sabe. Lo ha dicho explícitamente. La unidad busca conseguir la mayoría en la Asamblea porque así es más fácil gobernar. Ya lo dijo Ramiro González:

Avanza

No hay que olvidar que aunque Febres Cordero dejó de gobernar en 1988, el Partido Social Cristiano y sus franquicias siguieron ejerciendo de facto el gobierno a través de pactos de la regalada gana, marchas de crespones negros y mayorías móviles hasta 2007. Mostrarse ahora dispuesto a estar arrejuntado solo le sirve para tener una presencia en la Asamblea que le haga la vida a cuadritos a quien sea que gane las presidenciales. Para los socialcristianos es un asunto menor quién gane las elecciones, Viteri lo sabe y está dispuesta a sacrificarse a cambio de algo (a lo mejor la Alcaldía de Guayaquil en 2019). Si manejas la asamblea puedes poner todos los cargos que quieras en el territorio, puedes proponer leyes que atenten directamente contra el ejercicio de gobierno de quien sea presidente, puedes incluso, dependiendo de quién sea el presidente, poner ministros. Y eso, es muy atractivo.

La otra colcha de retazos es peor. Bajo el paraguas del Compromiso Ecuador encontramos a cualquier aparecido o caído en desgracia, indistintamente. Afirman con soltura que ahora son más de 100 organizaciones y personas que en total, probablemente, suman 100 seres humanos (Pero ya es bastante). Lasso ya se muestra ligeramente desesperado. No empieza ni la campaña y ya hace promesas imposibles y hasta ridículas (desaparecer SENESCYT pero no el programa de becas – ¿cómo pensará este señor que se entregan las becas?, no son un avance en efectivo de la tarjeta de crédito-). En esa desesperación, se da la vuelta al país reciclando lo que encuentra, robando lo que puede a quien sea (me refiero a cuadros territoriales). Nunca en la historia, unas elecciones me han parecido más al inicio del campeonato de fútbol con la única diferencia que aquí no se hacen públicos los montos de las transferencias, porque esos montos son en realidad, la posibilidad cierta de estar en el reparto del próximo gobierno. Esto no lo dicen ni los comprometidos ni el propio Lasso, pero todos sabemos que así es. El problema aquí es que ese reparto dará por resultado un desgobierno digno de aplauso.

En lugar de gobernar, Lasso dejará a los interesados que hagan lo que quieran para mantener o aumentar sus privilegios en perjuicio del país. La reciente reunión con los militares en servicio pasivo deberá dar como resultado que ese sector coloque al siguiente Ministro de Defensa. Ojo, no a alguien que esté con Lasso desde el inicio, que tenga una visión ideológica alineada a la visión de CREO en materia de defensa, que tenga una noción de la política pública de defensa (que no es lo mismo que el uso de las armas) no. Alguien, un general probablemente, que lo único que buscará es aumentar los privilegios de su sector en desmedro de los demás ecuatorianos. Como sabemos, un general que se retira, a los 60 años (más o menos) gana como pensión lo mismo que un general en servicio activo (USD 5009) hasta el último de sus días y además recibe una bonificación de USD 200.000. La defensa institucional con la que cobijan los militares en servicio pasivo su pugna con el gobierno se reduce a esto, a mantener perenne un beneficio que es a todas luces inequitativo, ineficiente e insostenible. Una pensión así no la recibe nadie en el país, y peor un bono de ese monto. Eso se paga con nuestros impuestos. Allí hay gasto público. Llegado el momento de hablar de disminuir el gasto público excesivo, ¿hará Lasso lo que se debe hacer? A saber, ¿tomará decisiones en beneficio de las grandes mayorías? La respuesta cae por su propio peso. Lo que le importa a Lasso es ser Presidente para mantener los privilegios de la élite financiera a la que se debe y para eso, dejará que las demás élites mantengan los propios.

Lasso Militares

Ambos escenarios escenifican lo peor de la política. Cuando lo que importa es el reparto, el servicio al país pasa a segundo plano. Los avances alcanzados en tantas materias se vuelven secundarios a la hora de gobernar. Mientras las élites estén contentas, los servicios públicos pueden desaparecer. A los que tienen el croché les importa  aparentar un inmenso apoyo popular, que en realidad es un interesado apoyo particular para defender sus privilegios. ¿Los ecuatorianos? Allá que sobrevivan como lo hicieron durante el periodo de la partidocracia.

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El blog del Suco en números de 2015

Nada mal para 2015. Seguiremos robando tiempo al trabajo para aportar discusión, análisis, puntos de vista, reflexiones sobre la política, la política pública y los políticos y políticas que giran en torno al Ecuador y sus ciudades.

Aquí hay un extracto:

Un teleférico de San Francisco puede contener 60 personas. Este blog fue visto por 1.700 veces en 2015. Si el blog fue un teleférico, se necesitarían alrededor de 28 viajes para llevar tantas personas.

Haz click para ver el reporte completo.

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Colonización Mental

Colonización mental

 

Cuando se trata de compartir o retuitear asuntos políticos, de todo se encuentra. De lo que circuló la semana pasada a pito de la Cumbre de Paris por el Cambio Climático, lo que más me llamó la atención fue la intensidad con la que se compartió o retuiteó un video en el que se ve que Barack Obama no saluda ni a Rafael Correa ni a Evo Morales. Evidentemente, quienes más compartieron o retuiteron el video son personas normales, seres humanos con relativa autonomía y libertad de pensamiento y que además se oponen a las políticas gubernamentales de Correa. Para estas personas, en ese compartir había una suerte de sorna. Una alegría mal disimulada. Una sensación de burla histérica.

Me imagino un diálogo mental del tipo: “bien hecho, Obama sí que sabe cómo ponerle en su puesto a este infeliz” o quizá “¡qué vergüenza! Es que eso le pasa por ser socialista” o peor aún: “Que no te salude Obama es la mejor demostración de lo poco que valemos como país”. En resumen, una colonización mental completa.

Hagamos un paréntesis. En lo personal, el hecho mismo me parece una nimiedad sin nombre. Máxime cuando salió otro video que muestra los minutos antes y en dónde, obviamente, los Presidentes se saludan entre ellos e intercambian palabras.

Volvamos al asunto. Esas personas normales, de relativa autonomía y libertad de pensamiento, están convencidas de que hay Estados de primera y Estados de segunda categoría. Están convencidos de la necesidad de caerle bien a gente como… Obama! (¿Sabrá esta gente que Obama autoriza ejecuciones sumarias teledirigidas como quien autoriza viajes de su personal?, por poner sólo uno de los ejemplos de la calidad de esta persona). Más aún, les parece que la falta de un saludo denigra a Rafael Correa… y bien merecido que se lo tiene!

Varios lingüistas renombrados, como George Lakoff, reconocen la importancia del lenguaje para la construcción de modelos mentales, marcos de referencia, paradigmas o cualquier otra forma de categorizar a la forma de articular el pensamiento. Todo lo que pensamos lo pensamos en clave de lenguaje. Aunque parece obvio, no lo es. La construcción de este marco de referencia que da sentido y lógica a cada idea se obtiene de la conversación en su sentido más extendido. Lo que escuchamos o leemos de otros, nos va estructurando una forma de ver la vida (que es finalmente lo que es un modelo mental).

Pues bien, estas personas, algunas de las cuales parecen incluso inteligentes y con capacidad de razonamiento, llevan años escuchando cosas que conforman un pensamiento del tipo: “hay que caerle bien al rico”, “USA es el sueño americano y por tanto el juez último”, “lo que diga, pase o disponga USA es lo que se debe hacer”. Esto está dicho en películas, libros, recortes de revistas. También está dicho en un montón de “intelectuales” que proponen y propagan continuamente la idea de: parecido o apreciado por USA, bueno; lo lejano o denigrado por USA, malo. Así, acogen para sí un discurso que replica los supuestos valores de ese país, como universales y aplicables de manera obligatoria. Pongamos por ejemplo el discurso de la supuesta defensa de la democracia como bandera estadounidense en estas décadas recientes. Como USA defiende la democracia, entonces la democracia es buena. Sin embargo, en los 70s y 80s, cuando estábamos plagados de dictaduras, el valor era la defensa de las libertades individuales. Y entonces, la democracia no era nada buena y se requería, como escuché en cierta ocasión a una persona de derechas, filántropa y muy amante de USA, un poco de limpieza social.

Esto se traduce en acciones, en construcción de políticas públicas, en “modelos exitosos de desarrollo”. En lo personal, siempre me ha llamado la atención la forma (intencionada o no) que tiene Nebot de construir una ciudad que se parezca mucho a Miami, tanto que hasta el espacio público vital como un parque, está privatizado.

Estamos llenos de mensajes constantes que sostienen un framework en el cual el deber ser de un país debe ser, parecerse a otro, de preferencia, a Estados Unidos. Si allá hay vías de 8 carriles en medio de las ciudades, acá también debería haber (aunque eso acabe con amplias zonas verdes o pobladas por personas de escasos recursos económicos). Si allá la educación es privatizada, acá también debería serlo (aunque exista suficiente evidencia de que la educación es el único camino al desarrollo real y sostenido). Si allá se defiende la idea de la libertad individual, acá también (aunque se reduzca exclusivamente a libertad de consumo)

Colonizados como están, de seguro, si leen este blog, llegarán a este punto y me dirán maldito progre que nos quiere empobrecer a todos. Evidentemente, yo también tengo un modelo mental sobre el cual construyo este blog. La gran diferencia es que yo no estoy colonizado y lo sé. Ellos lo están, y no lo saben.

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En el fondo, quieren que el Estado vuelva a sus manos sin ganar las elecciones

La propuesta de ley de alianzas público privadas (ley APPs) presentada por el gobierno está en discusión en la asamblea. Fieles a su tradición, la oposición ha cumplido con la máxima: palo porque bogas y palo porque no bogas; así, estamos recibiendo “críticas” de todos los sectores porque resulta que el proyecto no es ni bueno ni malo. Vale anotar como interesante que algunos sectores hayan salido a opinar favorablemente, en general, sobre la propuesta, con el consabido: “pero”, que les deja a salvo de parecer muy cercanos al gobierno. De las críticas, la más repetitiva está en la conformación del Comité Interinstitucional. Sobre esto me voy a referir en esta entrada.

Llevamos 8 años de un proceso de recuperación del Estado. Durante la época neoliberal, el Estado fue una cosa más bien burgués en la que los propios interesados determinaban lo que les convenía más y obligaban a los que habían ganado elecciones a actuar en función de los intereses de ellos, no del interés común, no del proyecto de gobierno. Solo en función de los intereses de ellos.

Ejemplos tenemos miles, pero quedémonos en uno paradigmático. El extinto CONARTEL (Consejo Nacional de Radio Telecomunicaciones). El Estado tenía minoría en este consejo. En él estaban “representados” los operadores de telecomunicaciones. Es decir, estaban Claro, Movistar y los operadores de radiotelecomunicaciones. Y supuestamente, la ciudadanía. Es decir, Claro y Movistar establecían regulaciones obligatorias para el sector de las telecomunicaciones. Huelga decir que las regulaciones se armaban para beneficiarlos a ellos. La ciudadanía, pues bien gracias. El partido que ganó las elecciones con una propuesta de gobierno que probablemente incluía consideraciones específicas en materia de telecomunicaciones tenía que allanarse a lo que determinaban Claro y Movistar. En resumen, los operadores que ya son parte del negocio establecían condiciones que les favorecían a ellos. Esto es obvio. Aunque quieran sugerir que los operadores son filántropos preocupados por el bienestar de toda la sociedad en su conjunto, en la realidad, protegían sus propios intereses económicos.

Ahora tenemos un Estado en donde la política pública la construye el Gobierno (como debe ser) equilibrando los intereses de los actores pensando en el bien común. No es, como he escuchado más de una vez, que el interés particular siempre está en línea con el interés común. Esta afirmación o es muy ingenua, o es muy perversa. Es una pena que los actores actuales de la oposición repitan como novedosas las condiciones del pasado. Quizá porque en el fondo consideran que el Estado les pertenece y no necesitan ganar elecciones para gobernar.

Así entonces, está mal que actores del Gobierno de turno, sean los que determinen la conveniencia para el Estado de un proyecto propuesto por el sector privado. Lo correcto, según esta nueva/vieja oposición, lo que debería pasar es que, cuando un actor privado interesado en iniciar una obra pública, debería presentar una propuesta para que le sea aprobada por otro actor privado que lo “represente”. (¿?)

Un actor privado que encuentra la posibilidad de un negocio millonario en una obra pública y tiene los millones para hacerlo, debe proponerlo al gobierno, pero para su aprobación o no, el gobierno de turno debe someterla a votación en conjunto con actores privados “representantes” de esos actores proponentes. Si la propuesta es un negocio redondo para el proponente pero un mal negocio económico, social, financiero, ambiental para el Estado no es tanto problema. Lo que importa es que sean “representantes” del propio sector proponente los que lo aprueben. Creo que se nota cual sería la respuesta más obvia.

Ecuador ya cambió, la que no ha cambiado es la oposición. Actores políticos que defienden intereses económicos a los que son allegados y que exigen tomar decisiones de política pública bajo el pretexto de que ello son los principales interesados y siempre van a buscar el equilibrio de sus propios intereses con el interés común. Casi como los banqueros que desregularon el sector financiero para ocasionar la crisis del 99, ellos claro que pensaron en el interés común.

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Sin opción…

Llevas meses pensándolo. En el fondo, rezas porque la cosa cambie, esperas que suceda un milagro, que alguien con suficiente capacidad haga algo. Ves los días con creciente desesperación. Se te acaban la comida, las reservas, las fuerzas. Miras tu casa, lo que consideras tu hogar, de pronto, cada cosa por pequeña que sea adquiere una nueva dimensión, te recuerdan el momento en el que te la regalaron, el día en que tus hijos descubrieron el potencial de ese adorno para ser una pistola, un caballo, un carro de cerreras. Quisieras llorar a mares, pero tus hijos, tus padres, tu pareja están allí, sintiendo lo mismo que tú, esperando lo mismo que tú. Y te tragas tus lágrimas.

La decisión es demasiado dolorosa, no la quieres siquiera considerar. Esta es tu casa, tu hogar, de aquí eres, aquí está todo lo que has construido, todos los juguetes de tus hijos, los libros de tu vida, las fotos de tu historia. Tu historia. Todas las cosas y hechos que certifican tu presencia en la tierra. Todo. No quieres ponerte en la disyuntiva. No. Mejor esperar a que mañana, algo, alguien, lo que sea, cambien el rumbo de las cosas.

El único lugar en el mundo en el que te sientes seguro. Eso es lo que vas a abandonar. En una parte de tu corazón quieres creer que volverás y todo será igual. En el fondo, sabes que solo es una ilusión, una mentira que te quieres creer para que dar el paso no te duela tanto.

Quisieras llevarte todo, pero sabes que en el pequeño bolso solo entran la ropa de tus guaguas, algo de agua, algo de comida. Tus hijos quieren llevarse el juguete más grande y tienes que convencerlos de que en realidad quieren a otro más pequeño, uno que puedan cargar ellos mientras tú los cargues cuando las fuerzas se les hayan acabado.

Sales de casa. Cierras las puertas por puro acto reflejo. No quieres decirlo, las lágrimas empiezan a brotar. Adiós. Adiós casa, vida, historia, amigos, familia, profesión, estudios, juegos… Sueños.

A caminar. La frontera, el sitio seguro están a kilómetros de caminos polvorientos. Mientras caminas, intentas hacer llevadero el camino, haces bromas, juegas con tus niños. Te hiela la sangre cada vez que ves un control, no sabes si son el ejército o los rebeldes, no sabes si vas a poder pasar, si habrá disparos, para dónde correr. En un momento de pánico no hay plan que valga. Ojalá tu esposa conserve la calma, tus hijos recuerden quedarse pegados a ti, ojalá Alá (o Dios, da igual) te cuide.

Llevas días enteros caminando. Cualquier juego que usaste ya no sirve, tú mismo ya no quieres jugar a nada, así que tus hijos se ponen más irritables, lloran más, pelean más entre ellos. Te enojas, te enfureces, los retas. Luego te calmas, sabes que no sirve de nada. Necesitas mantener la calma, todavía está lejos la frontera y aún no sabes si seguir caminando o subirte a un bote.

Intentas dormir, sueñas inquieto recuerdas tu vida, la vida de tus hijos, no sabes qué decir, cómo explicarles que la estupidez humana es infinita, que no hay razón que justifique la guerra. No sabes cómo contarles que los que ayer les dispararon a sus tíos (tus hermanos) eran los mismos que anteayer eran compañeros de juego. Tú mismo no alcanzas a entender en qué momento todo se fue al carajo. Nadie mismo entiende cómo es posible que la bella ciudad en la que vivías ahora sólo sea un despojo destruido.

Y te sigue carcomiendo la duda, el miedo. Tienes que hacer que tus hijos sobrevivan el camino. Tú mismo tienes que sobrevivir el camino. Huir era la única solución posible para escapar de la muerte segura, por hambre, por balas, por terroristas. Y la huida tampoco te garantiza que vivas, que vivan. De a poco te vas acercando al momento de la verdad. Ese instante en el que la vida te mostrará si fue la mejor idea de tu vida, o solo postergaste lo que resultó inexorable.

Subes a todos al bote, te subes al final, miras las nubes… ojalá el oleaje no sea maldito.

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