Lo que se viene

Todavía emocionados, los que se sienten parte del proceso de la Revolución Ciudadana, empiezan a proyectarse hacia el futuro, teniendo en mente 4 años más en los cuales profundizar su gestión en los ámbitos más importantes de este proceso de transformación del país. No es tiempo para analizar o evidenciar las realidades más allá del resultado aplastante obtenido en primera vuelta. Y claro, la alegría es infinita y ya después para preocuparse de algunos asuntos incómodos del entorno. Para mí, ya es momento de preocuparse de aquellos asuntos. En esta entrega quiero presentar esas alertas.

 

En primer lugar, la presencia de Creo como segunda fuerza política. Bueno, llamarle fuerza es bastante, digamos, sector político de relativa importancia. Guillermo Lasso se ha autoproclamado el líder de la nueva oposición. Esta oposición naciente deberá hacer esfuerzos sobresalientes para desmarcarse de sus antecesores. Esto involucra una crítica mordaz, y a la vez sostenida y técnica a toda la gestión pública. Al menos, debería. De lo contrario va a ser la reiteración de un modelo de oposición que no ha servido para absolutamente nada. Esto nos obliga a mantener y mejorar el modelo de administración pública, priorizar la transparencia de la información y el sustento a las decisiones políticas que estamos llamados a tomar en cada periodo.

 

En esta misma línea, de la “nueva” oposición, debemos sumar el rol de otro nuevo actor de oposición. Mauricio Rodas representa el otro sector de la misma derecha, la que no se aglutinó alrededor de Lasso. Si les asignamos la posibilidad de la visión estratégica a largo plazo y la coherencia política, debería haber una suerte de simbiosis entre ambos sectores de la misma derecha. Claro que lo contrario es más probable.

 

En ambos casos, tenemos, al parecer, una visión ideológica sobre la cual sostener el discurso político de oposición. Ya no debería haber una oposición contreras a todo y contra todos que ven confabulaciones donde no existen y que se ahoga en vasos de agua. Al menos, en teoría, me pareciera que Patricio Donoso o Ramiro Aguilar pueden actuar como portavoces con cierta solvencia y que marcarían la diferencia significativa a lo que hicieron Gilmar Gutierrez, Cinthya Viteri o Jorge Escala.

 

Por último, sobre el tema nueva oposición. Lasso ha dejado en claro el rol que autoasume para los siguientes años. En un modelo presidencialista, donde el candidato presidencial perdedor se queda sin espacio político, se entiende que asume el rol opositor quien preside el bloque en la Asamblea. Lasso ha dicho que la va a liderar directamente, es decir que, va a participar activamente en los medios de comunicación de sus amigos (léase, todos los medios mercantilistas que lo ungieron como salvador de la república) para continuar criticando lo que sí y lo que no hacemos. Trabajo no necesita, así que va a continuar presente durante cuatro años empujando su siguiente campaña. Esta alerta es no menor. Si algo bueno hizo Creo en esta campaña es aglutinar a los desencantados que antes apoyaron a Lucio y antes a Noboa y eso le dio el 24% a Lasso. Es un capital político no menor para un recién llegado. En este escenario, si Lasso cambia de asesores y redefine una estrategia, bien podría capitalizar año a año ese apoyo irrestricto y la presencia de su bloque en la asamblea y aparecer en 2017 como el sujeto a vencer. En este caso, también es más probable lo contrario.

 

En segundo lugar, la campaña continúa. La inercia del resultado aplastante obtenido en esta elección debería, en teoría, rendir para las elecciones de marzo de 2014. En teoría. Es probable que se dé resultado más o menos similar al de esta elección, si es que el Presidente Correa se vuelve a subir de lleno a la bicicleta. Es innegable que el resultado obtenido para la Asamblea es producto de la agresiva campaña presidida por el propio presidente. También puede pasar que el Presidente decida no participar tan activamente. Ambos escenarios obligan a los interesados a establecer estrategias muy diferentes.

 

Sobre el mismo tema,  la oposición se convertirá, si no lo es ya, en un monstruo de mil cabezas. Los sectores que, a nivel territorial, se oponen al gobierno, se suman a los opositores nacionales por excelencia. En varios territorios vamos a encontrar cualquier forma de oposición imaginable al nivel de gobierno local. En este nivel, los rendimientos son variopintos y heterogéneos. No se puede argumentar los mismos resultados nacionales, aplicados a GADs que, teniendo el apoyo del Gobierno Central, no supieron hacer las cosas necesarias en su entorno. Esto abre espacios de discusión y posicionamiento de la oposición más complejos de atender.

 

Finalmente, debería venirse un proceso de renovación de AP. En la teoría del liderazgo situacional se sostiene que, cuando cambian los escenarios, cambian también los liderazgos. Es evidente que, el objetivo de la Revolución es crear condiciones totalmente diferentes a las iniciales. Cuando esas condiciones se estabilizan, en efecto, se tiene un escenario distinto al que llevó adelante el proceso revolucionario. Ha sido notorio que cuando se ha debido modificar el gabinete, se han dado movimientos dentro del mismo gabinete con poquísimas novedades. Esta alerta es muy importante para el buró político. Llegará un momento en que se queden sin nombres y por esta razón, se empiecen a mantener funcionarios que no necesariamente dan resultados. Los cuatro años que vienen por delante, deberían ser el espacio para la formación de nuevos cuadros, tanto en lo político (futuros nuevos asambleístas) como en lo ejecutivo, (recambio de ministros) y en lo local (nuevas opciones para GADs). Si no se presta atención a esto, es posible que la revolución entre en una espiral entrópica que limite en su capacidad de reacción futura.

 

En resumen, una oposición renovada con una posible perspectiva ideológica, una campaña adportas y la necesidad de renovar a AP. Haber ganado no es el final, es el inicio de nuevos desafíos. No es momento de sentarse a disfrutar la ganancia. Es momento de movilizarse para enfrentar efectivamente los nuevos retos de un nuevo escenario que difiere del periodo anterior. En efecto, no es diametralmente opuesto, pero sí es diferente. La revolución ya no es la novedad, es el status quo que debe gestionarse.

Anuncios

Acerca de sucocastillo

Candidato a Doctor en Ciencia Política y de la Administración UCM - Reforma del Estado - Gestión Pública - Simplificación Administrativa
Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s