Ese es el punto Guillermo, ese es el punto

Con imponente desparpajo, Guillermo Lasso ha sacado ahora a relucir, como si fuera un mérito, el hecho de que él solo paga más impuestos que toda la plana mayor del gobierno. Así, nos ha mostrado el punto de discusión, en efecto Guillermo, ese es el punto, ese es el punto. No es digno de felicitarle a nadie que cumpla con su obligación de pagar impuestos sobre sus ingresos. Más bien deberíamos decir, menos mal y tenemos un sistema de recaudación que te hace pagar lo que te corresponde pagar. El que pagues tus impuestos no es una acción de beneficencia, es tu responsabilidad. Tampoco es un logro el hecho de que solito pagues más que toda la plana mayor del gobierno. Esto más bien sugiere que, en efecto, tú eres un archirico y los que trabajan en el gobierno no (aunque pretendan endilgarnos cualquier clase de cosas).

Que seas multimillonario no es un problema. En lo personal me interesa lo mismo que un pimiento. Lo que sí es un problema es que, a pesar de ser millonario nivel Ricky Ricón, quieras cubrirte de un manto de santidad con el cual defender a la clase media del país. Ninguno de los cercanos a ti, ninguno, puede considerarse clase media aunque, de pronto, ahora tomen pilsener en la tienda del barrio. Nadie de clase media real de este país, nadie puede pagar los impuestos que tú o tu grupo cercano paga, nadie. Por lo tanto, tu supuesta defensa de la familia ecuatoriana, no es más que la defensa de tus propios intereses económicos, y la de tus cercanos. Es más que evidente que, teniendo que pagar los montos que pagas en impuestos, no te interesa pagar ni un centavo más.

Tenía un profesor en una maestría (que me lo pagué yo solo con mi esfuerzo y un préstamo del IECE que pagué hasta el último centavo por si acaso algún desubicado quiera apuntar lo contrario) decía que en materia de remuneraciones, todos piensan que ganan muy poco (hasta Bill Gates debe pensarlo). De seguro es tu caso, con 15 MM anuales de ingresos, debes estar convencido que es insuficiente para ti y tu familia. En ese cuadro de sufrimiento, tener que entregar más del 30% de esos ingresos a los ecuatorianos debe ser de un dolor, casi que molar. Entonces, cuando planteamos tributos específicos que no tienen fines recaudatorios, te inventas un ataque que no existe, a una institución que ya no es lo que era (Alvin Toffler reconoce hasta nueve tipos diferentes de familia), y que se conforma por personas cuyas casas no visitarías jamás (¿conoces al menos las casas de las personas que trabajan para tu familia, o todas son puertas adentro como dice una fiel seguidora tuya?), si no fuera por la foto propagandística. Tu defensa, y la de todos los que tienen problemas para escoger el carro con el cual salir a marchar, es por tu bolsillo y nada más.
Te dices defender la familia ecuatoriana, pero si por vos fuera, dejarías de pagar en su integridad los 5 MM en impuestos que pagaste en 2014. Lo que no quieres reconocer, es que esos 5 MM que pagaste sirvieron para pagar al profesor que educó a los hijos de esa familia ecuatoriana, al médico que dio cuidado a los abuelos de esa familia ecuatoriana, a los policías que acudieron al llamado de la tía de esa familia ecuatoriana, a las educadoras de párvulos que atienden a los sobrinos de esa familia ecuatoriana, a los militares que protegen las fronteras del país en el que vive esa familia ecuatoriana. Esta es la realidad de los impuestos que tú y todos pagamos. Y ahora no puedes alegar que la plata de los impuestos desaparece, como si era el caso en los gobiernos en los que tuviste algún tipo de participación, no, ahora, nuestros impuestos se destinan a mantener en funcionamiento un Estado de verdad, que protege a todos, en especial, a los que más necesitan.

Porque los que más necesitan no viven de caridad, sino de políticas públicas claras. En tu modelo mental, todos estos servicios deberían ser un negocio privado que deberían ser pagados por quienes puedan pagarlos (una vez leí de uno de tus acólitos decir que lo revolucionario sería que las escuelas públicas puedan competir entre ellas, ese es el nivel de tu pensamiento) y a los pobres les darías la caridad y las sobras que dan los programas, también privados, de beneficencia.

Tu problema, y el de tus secuaces, es que, lo más ecuatorianos que pueden llegar a ser, lo son cuando juega la tricolor, y gana. El resto de las veces, el Ecuador, la gente, la patria, el pueblo, les son conceptos anticuados, cuando se trata de convivir, e inadecuados, cuando se trata de construir. Según tú, ningún empresario ha necesitado ni del Estado, ni del país, incluso ni de la gente, para surgir. Son casi como que una suerte de ermitaños autosuficientes. Y la realidad es otra, porque esos empresarios tuvieron que contratar (y a lo mejor aprovecharse de) muchos trabajadores durante muchos años. Esos empresarios pusieron a la venta sus productos en mercados nacionales con gente, cuya capacidad adquisitiva real durante los últimos años aumentó hasta un 40% como para comprar sus productos, logro de un Estado y un gobierno presentes y no ausentes. Ese empresario utilizó la infraestructura estatal para trasladar sus productos en menor tiempo, algo que no se hizo por arte de magia, por si acaso.

En el fondo, tu defensa de la libertad de hacer y ser individualmente es una forma casi burda de desconocer a la sociedad en la cual convives. En el fondo piensas que los pobres son pobres porque son vagos, porque quieren ser pobres, en el fondo, la sociedad para ti es un problema, más que una oportunidad. El pobre aquí, resultas ser tú. No te alcanza la mirada para entender, como dice Stiglitz, que tu bonanza y la del 2% de la población que está contigo en este “sufrimiento impositivo”, depende de cómo le vaya al 98% restante. (Tal vez no leas muchos libros, pero al menos mírate una película, y para que no te cueste mucho, mírate Batman – El Caballero de la Noche Asciende – fíjate en lo que Selina Kyle le dice a Bruce Wayne)


Por otra parte, y de más preocupación todavía es que quieras, siendo multimillonario, ser Presidente de la República. Si tienes ingresos anuales por más de 15 MM (ni me imagino cómo puede ser recibir tantos ingresos en un año) es también, más que evidente, que tendrás negocios en muchos sectores. Y entonces llegamos a preguntas muy importantes. ¿Vas a poner en riesgo uno de tus negocios, cualquiera, el más pequeño por una decisión política?, si debieras tomar una decisión que afecte a tu banco o cualquier otro de tus negocios ¿la vas a tomar?

Diles a los ecuatorianos, cuando las necesidades de la familia ecuatoriana involucren, por ejemplo, que tu banco sacrifique rentabilidad, ¿qué vas a hacer? Diles a los miembros de las familias ecuatorianas, ¿qué vas a hacer con los hospitales púbicos gratuitos si estos, por su calidad, ponen en peligro el modelo de negocio de la extensa red de hospitales privados que te acompañan?, ¿vas a inducir su deterioro para que la gente se vea obligada a endeudarse (de nuevo) para que los privados no pierdan negocio? Dile a los padres de familia que trabajan en empresas que producen localmente, ¿qué vas a hacer cuando Blasco o Arosemena te presionen para liberar aranceles y que entre cualquier producto extranjero (incluidos aquellos que pongan en riesgo a la industria nacional)?, ¿vas a proteger la fuente de empleo de esos padres de familia?

El problema, Guillermo, no es que seas Millonario, el problema es que un millonario tiene demasiados intereses en juego en la política que nunca, nunca va a gobernar por el bien del país, sino de sus propios negocios. Máxime cuando tú mismo defiendes con tanto ahínco a la familia, a tu familia. Dinos Guillermo, a la hora de la hora, ¿vas a sacrificar los pingües ingresos de tu familia por el bien del país?

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Acerca de sucocastillo

Candidato a Doctor en Ciencia Política y de la Administración UCM - Reforma del Estado - Gestión Pública - Simplificación Administrativa
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Una respuesta a Ese es el punto Guillermo, ese es el punto

  1. Alfio Basile dijo:

    Un texto que denota sufrimiento, envidia, odio, un guión bien aprendido del sufridor mayor.

    Que pena que esta gente super inteligente que nunca se equivoca escriba con tanto resentimiento.

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