Bicicletas restringidas, alcohol libre

En una entrega previa (Carros sobre bicicletas) hacía notar lo incoherente del discurso ideológico del Alcalde de Cuenca y su equipo en relación al uso del espacio público para actividades socialmente deseables como paseos familiares en bicicletas, a pesar del disgusto que podría ocasionar a la minoría que anda en vehículos los días domingos. En esa entrega hacía notar la visión derechista que hay detrás de la dichosa ruta recreativa.

Tan solo cuatro días después, vemos otro ejemplo de esta incoherencia, con lo cual se configura la realidad de un gobierno local que ganó con el discurso de la izquierda y que no es más que un refrito de derecha.

El caso es más preocupante que el del uso de vías para que la familia pueda andar en bicicleta, puesto que se trata del mismo espacio público pero destinado para actividades que no son deseables socialmente. Si en el caso de la ruta recreativa se restringe la posibilidad de usar el espacio público para hacer ejercicio y apropiarse positivamente del espacio de todos, tenemos que ahora, la posición oficial del Alcalde es continuar permitiendo el uso del mismo espacio para el consumo del alcohol. Las razones esgrimidas, según reporta Mayra Alvarado, periodista de Diario Hoy que reportaba vía Twitter el debate de la ordenanza propuesta por Xavier Barrera, se reducen a dos criterios: 1) no existe un estudio técnico que corrobore que los casos de violencia intrafamiliar, los hechos delictivos y las conductas agresivas, sean incidentes cometidos por personas que consumieron licor en la vía pública (Cabrera gana un pulso al oficialismo) y 2) no existen cifras que corroboren que efectivamente la ingesta de licor se realiza en mayor medida en las calles y espacios públicos de la ciudad (Mayra Alvarado)

En el primer caso tenemos un análisis precario sobre el comportamiento social. Resulta que solo el consumo del alcohol en la vía pública puede dar lugar a violencia en cualquier forma, es decir, el consumo del alcohol en otros espacios NO da por resultado, la posibilidad de estos comportamientos violentos. Se afirma que no hay estudios que demuestren la vinculación directa entre alcohol y comportamiento violento. Más aún, ¡no hay estudios que demuestren que beber en la vía pública genera comportamientos violentos! Es decir que beber alcohol puede generar comportamientos violentos dependiendo de dónde se ingiere el alcohol. No sé si esto es extrema ingenuidad o ignorancia.

¿Será que estos datos le sirven a la concejala? El 6% de los casos de homicidio en Ecuador se asocian al consumo de alcohol, de los cuales, el 71% ocurren en la vía pública. El 5% de las violaciones y el 8% de los accidentes de tránsito se asocian al consumo de alcohol. (Revista Nuestra Seguridad) Si alguien me sale con que esto es estadísticamente poco significante, podríamos ponerle en contacto con familiares de víctimas de asesinatos, muertes y violaciones para que le cuenten su parecer.

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El otro argumento es mucho más risible. Según la misma Concejala Dora Ordoñez, tan sólo, ojo, tan sólo el 23% del total del consumo se realiza en la vía pública. Ojo, ¡tan sólo! Esto quiere decir que uno de cada 4 litros de alcohol se consume en la vía pública. Uno de cada cuatro personas que beben licor en Cuenca lo hacen en la calle. Y eso, para el bloque de gobierno, es poco.

Aquí cabe de cajón la pregunta: ¿A quién le conviene que la gente siga bebiendo en las calles? Me niego a creer que el bloque de gobierno todavía está en la edad del “pailaso”. Me niego a creer que el argumento de la cuestión cultural sea creíble para alguien. ¿Quién gana manteniendo el consumo en la calle? ¿Quién vende alcohol en la ciudad? ¿Para quién trabajaba el Alcalde durante los últimos 5 años? Como dije recientemente, muestras de un Alcalde que no piensa en el interés superior de la ciudad sino en los intereses de aquellos a los que se debe.

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Cuenca: Carros sobre bicicletas

Con bombos y platillos, el día de ayer, el Gobierno Local de Cuenca lanza un reciclaje a un proyecto que tenía altísimo potencial. De pronto, pasamos de la Vía Viva, a la Ruta Creativa. Algo que sabemos es usual en la forma de entender la política en la gestión de Marcelo Cabrera, sino recuerden el “Barrio para mejor vivir”  que instaló en su primera alcaldía en lugar del “barrio para vivir mejor” de Fernando Cordero. Este reciclaje, no solo que deja de lado la lógica de una ciudad y una ciudadanía capaces de crear sus propias instituciones, sino que además muta la lógica del proyecto, de una perspectiva incluyente, democrática, de mejor acceso a la ciudad, a una lógica de derecha, que recluye, reduce y minimiza la importancia de que la gente se tome las calles.

El gran “éxito” de este proyecto consiste en usar las ciclovías los domingos, de la misma forma en la que se usan de lunes a sábado, con lo cual, no hay ninguna novedad. Y digo éxito, porque según afirman los responsables, no afecta a la movilidad de los vehículos el día domingo.  Los domingos no se llenan las calles de vehículos, en ninguna ciudad del mundo, peor en Cuenca. El razonamiento detrás de limitar la circulación vehicular el domingo para darle todo el espacio a otros medios de transporte tiene que ver con temas de salud pública sin duda, pero más importante, tiene que ver con la recuperación de lo público para la gente. El mensaje detrás de un proyecto que le “quita” al vehículo su supremacía, al menos una vez a la semana, le dice la ciudadanía, especialmente a la que no tiene vehículo: «aquí tiene un espacio para usted, su familia, sus amigos, para hacer algo que es socialmente enriquecedor». Bajo este argumento, deberíamos entender que se prohibirá un concierto, un desfile o el mismísimo Pase del Niño Viajero, porque, obviamente, limitan la circulación vehicular.

Es una lástima que un proyecto incluyente, que era un primer paso hacia transformar las lógicas de movilidad en la ciudad por otras sustentables, amigables con la gente, con el ambiente, con la ciudad, se hayan borrado de un letrerazo solo porque a un conjunto de personas no les gusta que les dificulten su circulación vehicular el día domingo.

Claramente, los que gobiernan hoy la ciudad no entienden de ciudades accesibles, incluyentes y peor aún, entienden de la necesidad urgente de tener soluciones transformadoras al problema de la movilidad en la ciudad, que no se resuelven, en ninguna parte, con más carreteras o con autopistas de 6 carriles que cuestan 600 millones de dólares. Una ciudad desarrollada no es en donde hasta el pobre tiene vehículo, sino donde desde el rico usa el transporte público o alternativo. Claramente tampoco entienden de apropiación del espacio público por parte de la ciudadanía y no del carro.

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Fuente: http://transmologis.blogspot.com/  En la gráfica, el espacio que se necesita para transportar a la misma cantidad de personas en vehículos particulares, buses o bicicletas

 

Este criterio, es el criterio de un gobierno de derecha, casi casi estadounidense en donde, si no se tiene vehículo, se está condenado a ser ciudadano de segunda clase. Habría que preguntarles a los cuencanos si quieren que la ciudad se parezca más y más a Guayaquil con el paso de los años.

Pareciera ser que, en el afán casi patológico de no quedar mal con nadie, se transgreden los principios básicos de un político que se autodefine como de izquierda. Capaz que finalmente no lo es, no hay que olvidar que Cabrera, en sus inicios, fue demócrata cristiano.  No debiera sorprendernos que en el futuro, encontremos más y más inconsistencias como estas, de las que ya nos va mostrando algunas, siendo la nueva circunvalación el ejemplo paradigmático de un gobierno de derecha que no ve el interés superior de la ciudad, sino el coyuntural político o económico de los que financiaron su campaña.

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Pequeñeces como el arbitraje.

Del mundial se ha dicho tanto y seguiremos hablando hasta que se acabe este bicho que nos emboba y relativiza todas nuestras prioridades y urgencias durante un mes que, aunque no lo queramos, es un mes que esperamos con ansias durante 4 años. 4 años de sufrir para ver si Ecuador clasifica y una vez clasificado, estar expectantes hasta el primer partido y luego, todo ese mundial, estar atentos a cualquier medio para saber cuánto queda cada partido. Y en este vibrar nos morimos de iras cuando vemos la injusticia de unos arbitrajes de a perro y nos preguntamos por qué la FIFA no usa tecnología para mejorar la calidad del juego.

Es un tema no menor, el de Brasil se estima que lleva costando la friolera de 14 mil millones de dólares solo en organización. No tengo a mano el presupuesto de DIRECTV para esta transmisión que sin duda es la mejor transmisión de la historia. Nunca hemos visto tantas cámaras de tanta calidad instaladas en tantos sitios para filmar hasta la última gota de sudor, no solo de los jugadores, sino del público. Sólo en los juegos olímpicos se puede ver algo, más o menos parecido. Y sin embargo, en los Juegos Olímpicos se hacen grandes inversiones en software y hardware para poder medir a la milésima, al milímetro, al miligramo cada resultado, después de todo, es esa diferencia la que da un récord mundial u olímpico o ambos.

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Fuente: http://www.belairinternet.com/best-ways-to-catch-all-the-2014-fifa-world-cup-action/

Y en el evento más popular de los deportes, mucho más popular que una olimpíada, no hay la misma preocupación. El argumento histórico es que se quiere mantener el espíritu popular del deporte y no se pueden generar condiciones diferentes a las que se podrían tener en un partido de liga barrial. Vaya peregrino el argumento.

Nuestra sabiduría popular nos hace creer que el deporte en general, y el fútbol en particular, son la máxima expresión de la solidaridad, del respeto, del buen ser humano en resume, en donde todos los valores más sublimes de la humanidad se expresan como en ningún otro lado. Al menos eso nos quieren hacer creer. Y no. Si así fuese, ¿por qué no usar la tecnología de la propia televisión para hacer más transparente, justo y ecuánime un partido? ¿Por qué seguir creyendo en la “sabiduría del árbitro”?. Al fin de cuentas, al contrario que en los olímpicos, acá no hay ninguna inversión que hacer, tan solo usar la transmisión en vivo para determinar si un fallo arbitral es el correcto o no. Que la máxima expresión de la tecnología sea que el árbitro tenga espuma de carnaval para hacer dibujitos en la cancha es un atentado a la inteligencia y a la humanidad entera.

La razón es obvia, mientras toda la razón la tenga un árbitro, toda la manipulación que se requiere sobre los resultados de cualquier partido, estará a la disposición de los patrones de la FIFA. Aquella transnacional que todos sabemos de lo que es capaz. Los ejemplos sobran en este mundial. Tantos penales inexistentes sancionados en contra de los que no conforman el “mainstream”, empezando con el de Brasil contra Croacia y terminando con el de Holanda contra México de ayer.

Es claro que el Mundial es cualquier cosa menos una cita deportiva. Detrás de la FIFA y su cómoda posición de patrones impunes de una actividad ante la cual no rinden cuentas a nadie, excepto a ellos mismo, existen miles de millones de dólares en publicidad pautada por las grandes transnacionales que se pueden apreciar en el perímetro de las canchas. A estas compañías les interesa el rating mundial por el cual se aseguran que millones de personas vean su marca durante 90 minutos con cada partido, más el pautaje en los medios de cada país. El costo por millar de este pautaje debe ser una ganga, siempre y cuando tengas todo el dinero que se requiere para bajarte al competidor que llegó antes que tu marca. (¿Se imaginan a gatorade bajándose a punta de miles de millones al bodrio ese que es powerade de coca cola?)

El Mundial es un show y como todos sabemos, el show debe continuar. Para que continúe tienen que haber equipos que “llamen la atención”, equipos que la gente quiere ver, especialmente en Europa. Ningún hincha europeo va a ver una final en la que se enfrenten, por poner ejemplos de equipazos ya eliminados, Chile contra México. Y aunque en Latinoamérica sería una fiesta, ciertamente no somos ni de lejos mercados atractivos como lo son Europa o el extremo oriente.

Por eso es tan relevante el penal contra Robben en el último minuto. Si se aceptase el uso de la tecnología de televisión para determinar si, en un momento tan importante del partido, eso era un penal o un amague, a lo mejor no habría más Holanda. De seguro en los interiores de la FIFA ya suficiente dolor de cabeza tienen con el hecho de que Inglaterra, Italia o España hayan quedado fuera en primera ronda, como para permitir siquiera que en cuartos de final solo haya equipos latinos.
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Foto: AP

A fin de cuentas, el Mundial no es más que una réplica exacta de la geopolítica internacional, en donde los que tienen el poder se inventan razones, excusas y argumentos para hacer lo que les viene en gana con tal de salvar el status quo, los rendimientos financieros y las relaciones asimétricas con el resto de países que, sabiendo que son injustas estas relaciones, ven con creciente incredulidad que sus dirigentes las permitan. (Sino, pregúntenle a un español cualquiera desempleado y hambriento cómo se siente viendo que Rajoy cumple al día con cada receta del FMI)

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600 millones

El diario local, evidente partidario del alcalde actual de la ciudad, ha informado que se planea retomar la construcción de la nueva circunvalación de Cuenca. El costo asciende a la friolera de 600 millones de dólares. Esto equivale a 2.5 tranvías. Equivale también a todo el presupuesto de ETAPA durante 4 años o todo el presupuesto del municipio de Cuenca durante 5 años. Asumiendo que de ese presupuesto se destina un 25% anual al pago de deuda y asumiendo que la ciudad no tiene ninguna otra deuda interna o externa, se necesitarían 21 años para pagar ese monto (asumiendo para este ejercicio que tenemos la suerte de conseguir un crédito sin intereses a tantos años plazo) y asumiendo que no se realizaría ninguna otra obra con deuda durante al menos 12 años.

No solo eso, una obra de esa envergadura, según mis cálculos, estaría operativa en, el mejor de los casos, 4 años. Es decir que Cabrera la dejaría inaugurando, terminaría su periodo y el siguiente alcalde… pues que le vaya bonito; y no solo él, sino los dos subsiguientes pues sin capacidad de endeudamiento, dependerían exclusivamente de su presupuesto anual con lo que grandes proyectos que requieren de endeudamiento no se podrían hacer. ¿Un nuevo tranvía?, no imposible. ¿Plantas de tratamiento de agua para las zonas de expansión? Peor.

En este punto, cabe una pregunta de cajón: ¿Qué problema público resuelve esa autopista? Se supone que la decisión política que toma una autoridad sirve para resolver problemas que tenemos los ciudadanos, es decir, los votantes apoyan a uno u otro candidato porque sienten problemas y encuentran en las propuestas del candidato, las respuestas. Se supone. En el caso de una autopista de 6 carriles con 11 puentes y de 50 km que amplía la frontera urbana hacia una zona que debería ser más bien de amortiguamiento, ¿qué problemas públicos resuelve?

Podría afirmarse que las zonas rurales requieren mejor conectividad con el área urbana. Si es el caso, lo procedente es establecer vías que los conecten directamente con el casco urbano y no una vía que da la vuelta a la ciudad por el área más exterior posible. Si nos fijamos en el gráfico se puede entender con mejor detalle lo que estoy planteando.

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Ilustración: Gustavo Lucero

Podría también afirmarse que la ciudad necesita tener zonas de expansión para su crecimiento natural. Sin embargo, la ciudad crece a una tasa anual del 2% y la densidad demográfica está muy por debajo del promedio en Latinoamérica. Esto quiere decir que la ciudad crece a pasos bien lentos y de hecho, si prohibiésemos la expansión del área urbana y obligásemos a la construcción de edificios de mediano tamaño (4 a  6 pisos) deberían pasar alrededor de 10 años para acercarnos al promedio de la región, que es además deseable.

En el cálculo de los 600 millones, asumo yo por falta de información, no están contemplados los costos de las carreteras de conexión que evidentemente habrá que hacer para conectar los centros poblados de las parroquias rurales que se espera conectar. Entiendo que tampoco está contemplado el costo de la inversión de la provisión de servicios básicos como agua potable, alcantarillado, saneamiento ambiental, recolección de basura, internet y otras responsabilidades que tiene que ofrecer con calidad el municipio.

Debería ser evidente que con una tasa de crecimiento tan lenta, para cubrir esas zonas deberán pasar muchos años. Es evidente también que con ese nivel de endeudamiento, el municipio no va a tener los recursos suficientes como para proveer esos servicios básicos para la gente que se mueva hacia esas zonas.

Otro tema a considerar es que, infraestructura de esta naturaleza aumenta la plusvalía y genera especulación inmobiliaria. No es novedad que una obra pública mejora las condiciones de los terrenos colindantes y aumenta su valor de venta. Bien me cabe la duda, ¿quiénes serán son los que han adquirido terrenos a lo largo de los 50 km de recorrido de dicha obra?

En resumen, la nueva circunvalación no resuelve ningún problema público actual o futuro que sea significante para la ciudad, amplía la frontera urbana (con lo que las parroquias rurales dejarán de serlo eventualmente) tiene un costo prohibitivo que obligará a detener el resto de obras que se requerirán hacer para atender los problemas públicos actuales y futuros que sí son significativos como espacio verde, actividades culturales, transporte público, educación, salud, etc. La carretera no sirve para contener la expansión de la ciudad, al contrario la estimula, cuando no es necesaria.

Con todo esto, entonces, ¿para qué la nueva circunvalación? ¿a quién le interesa una autopista de 6 carriles con 11 puentes y de 50 kilómetros?

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Menos trámites, más vida

Cuando tenía 18 años, tuve que renovar la cédula de ciudadanía. La primera que tuve me la sacó mi mamá cuando tenía 5 años y con suerte podía escribir mi nombre como firma. Es un objeto de colección que sólo verán mis hijos cuando ya no me importe que se burlen de mí. La que saqué a los 18 años era necesaria para poder hacer los trámites de la universidad, así que tuve que levantarme a las 3 de la mañana y caminar en ese frío antártico de mi querida Cuenca las 6 cuadras que distanciaban mi casa del Registro Civil de aquel entonces. A las 6 de la mañana pasó el señor que sacaba la copia de la cédula actual, así como la señora que tomaba las fotos tamaño cédula, requisitos ambos para obtener un nuevo documento de identidad. A las 7 pasó el servidor público que entregaba los turnos diarios (en total se asignaban 200, por suerte fui el 160, no quiero saber a qué hora estuvo allí el número 1) y que aprovechaba para, con una capacidad envidiable, asignarme un número de huella dactilar. A las 8 de la mañana se abrieron las puertas. El documento lo obtuve a las 12 del día. Era sin duda, un tiempo récord. El trámite me había tomado, tan sólo 9 horas. La historia no es muy diferente a cuando tuve que volver a sacar la cédula porque se me extravió, a los 27 años. En aquella ocasión, sorpresivamente, mi papá (que llevaba casado a esa época más de cuarenta años) apareció como soltero en los registros informáticos del registro civil. Cuando renové mi cédula, ya casado, el trámite nos tomó, a mi esposa y a mí, cerca de una hora.

La anécdota de esta evolución en la prestación de servicios tiene un amplio contenido ideológico. Desde la perspectiva del Estado versus el ciudadano, pasando por el Estado como autogestión, hasta el Estado al servicio del ciudadano. El proceso de mejoramiento de la calidad de servicios viene de la mano de una visión del Estado que asume que el ciudadano se merece lo mejor sin tener que pagar por ello. Porque ser ciudadano es suficiente. No está asociado al concepto de: “si quiere mejor que pague más” porque eso promueve inequidades y ciudadanos de primera y segunda clase.

Al día de hoy tenemos muchas entidades y muchísimos procedimientos que han mejorado sustancialmente sus tiempos de prestación. El caso del Registro Civil es uno de esos casos emblemáticos de mejoramiento sustancial, aunque siempre hay cosas por mejorar todavía. Otros casos son el Servicio de Rentas Internas, el Servicio Nacional de Aduanas, la Agencia Nacional de Tránsito, muchos trámites como la renovación del pasaporte o la validación en línea de la existencia o no de un título universitario, o la asignación automática de cupo en el sistema público de educación a partir de la inscripción del nacido vivo en el Registro Civil.

En efecto, hay muchos sectores donde aún falta mucho por hacer, y todavía hay trámites que tienen un tiempo de atención mayor al deseable. Sin embargo, no se puede tapar el sol con un dedo. Existe un interés genuino y real desde el gobierno de simplificar la relación que tiene el ciudadano con la Administración. El mejor gobierno es el que cumple con su deber pero en el camino no entorpece la vida del ciudadano sino que se la hace más fácil. Para todo gobierno es mejor tener a la gente productiva trabajando, a la gente en edad escolar estudiando y a la gente en edad de retiro en su merecido descanso, que perdiendo su tiempo recogiendo requisitos innecesarios para que el Estado cumpla con su deber.

Con esta premisa, el Gobierno eliminó el trámite de control de migración, por el cual había que comprar una especie valorada para obtener un certificado de no tener impedimento para salir del país. Se eliminó también la entrega de otra especie valorada, la de antecedentes personales, para tener que certificar la ausencia de problemas con la justicia. Esto no quiere decir que ahora cualquiera puede salir del país o que no se pueda verificar la honorabilidad de una persona. Ambos trámites se pueden hacer en línea, sin costo para el ciudadano y en tiempo real. Otro ejemplo muy interesante es la renovación de la licencia. Tan solo se debe obtener un turno en línea y luego acudir con los originales de la cédula y del certificado de votación. ¡Adiós a la Copia de la Cédula!
Para implementar estos cambios, los operadores institucionales tienen que llevar adelante grandes batallas contra normas, procedimientos y manuales heredados de tiempos en donde había que respaldar todo, había que dudar de todos y no había ningún otro mecanismo eficiente para acceder a la información requerida para entregar un certificado o dar trámite a un procedimiento para que un ciudadano pueda acceder a un derecho consagrado. La batalla más fuerte sin duda, ha sido contra la cultura organizativa de las entidades que sostienen aún en nuestros días, una comprensión errónea del procedimiento administrativo, plagado de medios de verificación, no automatizados, y con la necesidad imperiosa de ver el papel que diga lo que ya se ha dicho antes o que se puede comprobar de otra manera. Una cultura para la cual es importante el papel en sí mismo y no lo que certifica.

Para los siguientes años, es necesario que la ciudadanía se involucre en la queja y propuesta. La Secretaría Nacional de la Administración Pública tiene todo un equipo de gente profesional identificando trámites o requisitos innecesarios (o ambos) y se encuentra empujando la mejora sustancial de la prestación de servicios para disminuir costos innecesarios, tiempos de atención y aumentar la cobertura a través de respuestas como servicios en línea para que todos los ciudadanos puedan acceder en igualdad de condiciones a trámites, servicios y derechos que merece por ser ciudadano. Nada más.

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Crónica de una búsqueda infructuosa

Publicado originalmente el 27 de enero de 2011. Lo encontré en mis notas de Facebook. Para alegrar el fin de semana, va perfecto.

Era una idea excelente. Fiesta de los compas en donde cada uno lleva un licor y una comida típica de su país para compartir. ¿la receta? obviamente Zhumir y motepillo. después de todo, ¿qué tan difícil puede ser encontrar zhumir y mote en Madrid?. el mote fue sencillo. ¡Gracias don Facundo! con tres latas creo que será más que suficiente.

 Y ¿el Zhumir? bueno, ¿qué tan difícil va a ser?. pues resultó ser de aquellas típicas expresiones …. «en todo lado encuentras»… que resultan ser falsas. Resulta que » en todo lado» siempre significa el lado que menos te imaginas, que queda, o en la concha de la lora, o en la tienda que ya cerraron, o a la vuelta de tu casa, justo por donde nunca se te ocurrió pasar. Debo aclarar eso sí, que la fer y yo escogimos vivir en un barrio más cerca de la universidad y que no es un barrio de migrantes, como sí lo es de hecho, lavapies y la latina. probablemente por allá sí encuentras, pero lo cierto es que donde vivo yo, no mismo hay.

 La secuencia sigue más o menos así. Recordé de pronto que a la salida del súper vimos un día un letrero que decía, Restaurant Islas Galápagos y el primer plato del menú (hecho en pizarra de tinta líquida, obviamente, y con letra de: «al apuro que sólo es un letrero») decía obviamente… ¡seco de pollo!. Presto me puse a buscar el Restaurante Islas Galápagos y lo encontré. Un lugar, como cualquier soda bar ecuatoriana, con mesitas de fierro y sillas de asiento redondo y espaldar de tubo en U. Una Rockola calentaba el ambiente y el menú se volvía a presentar en una, todavía más grande, pizarra de tinta líquida, siendo el plato más importante un delicioso Ornado (así, sin h, porque algo ha de faltar en comparación al que hacen en Ecuador). Me acerqué a la barra y sin más (estoy en un restaurante ecuatoriano) digo… ¿tiene Zhumir?… y me responde un acento raro, claramente no ecuatoriano que me dice: «¿Que quieres chico?». el diálogo continúa así: Zhumir, licor ecuatoriano;¿Licor ecuatoriano?, ¿tu eres ecuatoriano?; Sí; ¿Seguro?; Sí!. (me pudre las iras cuando no es obvio que soy de mi tierra linda) Pues no tenemos; ¿Y donde lo puedo encontrar?; Buena pregunta. Fin de la conversación. 

Salgo entonces a seguir buscando un par de calles más adelante, asumía que de seguro encontraría por allí, porque todos dicen que cerca del mercado de las maravillas de ley encontraría. (ya lo habíamos intentado con la fer antes, desesperados por llevar para año nuevo algo ecuatoriano… y nanay de cuy). Una cuadra y medía más allá, encontré un precioso letrero en fondo rojo con letras blancas que decía ECUAPAN. ¡Cual sería mi felicidad!. llegué emocionado y pregunté casi que sin saludar… ¿Tiene Zhumir?… y me responde una compatriota guayaca… «Poss que ssí lo tenía pero se ha acabado tío». ¡Ouch!. Así que, ya que había Ecua pan, me compré para la casa cuatro deliciosos ecua enrollados y 2 ecua empanadas de queso. A las humitas las dejé nomás para otra vez (2 euros es mucho para un presupuesto estudiantil).

 Ni modo, a seguir caminando. Encontré 2 tiendas más de productos latinos que me mandaron condescendientemente a seguir buscando por allí, que de seguro por el mercado de las maravillas encontraría. Lo más cercano que encontré fue Pisco peruano y aguardientico colombiano, pero de mi Zhumir. ¡nada!. Así que, cuando me apresté a volver sobre mis pasos, encontré una licorería que me ofrecía en cartelera toda la gama de licores que uno necesite. Se dio el siguiente diálogo con el dependiente que resultó ser un norteño (aunque no supe muy bien de donde): ¿Tiene licor ecuatoriano? No; ¿Donde puedo encontrar? Puu jefe, tamediojodido por aquí; ¿Alguna idea?; en los kioskitos de comida típica; y donde queda uno?; pues allí mejodióusted.

 Hasta aquí mi busqueda. Salí y para coger fuercitas me comí una de mis deliciosas y añoradas ecua empanadas con queso y a caminar por el frío invierno de la cálida Madrid, preguntándome por que los demás dicen que: ¡en todo lado hay!

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Desafíos inminentes de la gestión estratégica de los servidores públicos

Introducción

La institucionalización de la Revolución Ciudadana después de 2017 tiene muchos pivotes. Garantizar la continuidad del Proyecto Político más allá del último periodo de Rafael Correa requiere no sólo un partido fuerte o ganar con suficiente mayoría la Asamblea y tener un candidato ganador que venza con soltura a las fuerzas cada vez más recompuestas y renovadas de la derecha. Se requiere además que las políticas públicas implementadas en todos los sectores tengan la suficiente coherencia programática y soporte organizativo como para que no sea sencillo su desensamblaje y sus resultados sean tan notoriamente eficientes como para que un nuevo gobierno se lo piense antes de considerar su desarticulación.

En esta entrega, me quiero referir a los aspectos que tienen que ver con el soporte organizativo de la Revolución Ciudadana en general. La consolidación del Estado pasa necesariamente por la consolidación de las organizaciones que lo sostienen. Sobre esta materia se puede hacer referencia a algunos de los componentes primordiales de una organización (cualquiera que esta sea) que le permiten un desarrollo sostenido, empezando con aspectos de sostenibilidad financiera (como garantía permanente de acceso a los recursos financieros que requiere, así como la búsqueda permanente de la eficiencia en el gasto), estabilidad (en especial a los ajustes eventuales que se hacen en la Estructura del Gobierno y cómo afectan al desarrollo de cada institución) tecnología (como incorporación de recursos tecnológicos para hacer más eficientes las prestaciones) y talento humano (personal suficiente, estable, capacitado y comprometido). Es sobre esta última idea a la que me voy a referir.

Escenarios probables para la Administración Pública

Si hacemos el ejercicio de definir el escenario en el que se desenvolverá la Administración Pública del futuro próximo, nos encontramos con un conjunto de exigencias que resultan totalmente nuevas para el común de las entidades que conforman la administración. Así, tenemos un escenario de desarrollo económico que genera nuevas complejidades a las que no estaba acostumbrado el servidor público de carrera. Es decir, el nivel de desarrollo del país hasta 2017 nos coloca ante nuevos problemas que hay que resolver a nivel de sociedad. Un ejemplo de esto es la evolución estimada de las prevalencias de las enfermedades más comunes que sufren los ecuatorianos. A medida que más ciudadanos acceden a mejores servicios de agua y saneamiento, debería tender a disminuir la cantidad de niños que sufren de enfermedades asociadas a mala calidad de agua (diarreas, problemas estomacales en general) y, aumentarían la incidencia relativa de otras enfermedades asociadas a la capacidad de consumo y los malos hábitos de vida, como sobrepeso, diabetes, problemas cardiacos. Se colige de esto que el sector salud deberá migrar sus capacidades para resolver problemas públicos de una situación a la otra. Lo mismo aplica para casos como telecomunicaciones (de cobertura de telefonía fija a acceso a internet de alta velocidad), transporte (de grupos cooperativos a sistemas integrados), energía (de ampliación de cobertura a indicadores de calidad), producción (del sector primario al terciario de la economía), inclusión social (menos cantidad de personas con problemas más complejos de atender) y en general, todos los sectores del gobierno.

De la mano de esta realidad,  tenemos la evolución de la percepción de la ciudadanía sobre lo que debe ser su gobierno, en materia de prestación de servicios, garantía de derechos y facilidad de acceso. Así, el ciudadano cada día está más acostumbrado a entidades públicas eficientes y de respuesta rápida por lo que, si en un momento fue usual un tiempo de 4 o más horas para recibir un servicios, ahora es inadmisible. No solo eso, además la ciudadanía está más informada sobre sus derechos y la forma de presentar quejas reclamos y exigir soluciones a través de los canales que el mismo gobierno ha consagrado, para empoderar al ciudadano como principal actor del desarrollo del país.

Asimismo, tenemos que el conocimiento en todas las materias crece de manera, inclusive, abrumadora. La cantidad de información nueva, de nuevas respuestas tecnológicas a problemas públicos es enorme. Ya no es novedad que cualquier ciudadano, ante un problema de trámite lento, sugiera que “pongan un sistema que valga para algo”. En todas las profesiones y ocupaciones estamos cada vez más obligados a interactuar con equipamiento tecnológico para poder hacer la tarea que nos corresponda. Esto no es cierto sólo para profesiones como la medicina. Aplica para toda ocupación. La reciente disposición de SNAP de instalar GPS en todos los vehículos del Ejecutivo, ha dado por resultado que los conductores se acostumbren a interactuar con estos dispositivos, lo cual tiene varias ventajas y también varios inconvenientes para conductores no tan familiarizados. Muchas de estas soluciones tienden a volver obsoletas ocupaciones y permiten que el personal pueda reciclarse en otras tareas que requieren de mayor capacitación, atención y obviamente, involucran mejores remuneraciones.

Situación Actual del Talento Humano de la Administración Pública

Este escenario está a la vuelta de la esquina. La Administración Pública debería estar preparándose para enfrentar los desafíos involucrados en cada uno de los escenarios planteados. La primera reflexión a realizar es: El personal que trabaja como servidor público, ¿está preparado para atender esta nueva realidad? Es decir, ¿podríamos considerar que nuestros funcionarios están altamente capacitados, están dispuestos a cambiar sus hábitos de comportamiento, quieren atender genuinamente a la población, tienen todas las capacidades que se requieren para tener un buen desempeño en ese escenario?

No tengo datos a mano para poder emitir una opinión sostenida en información de la realidad. Por desgracia, no se puede tomar como ejemplo el sistema de evaluación de desempeño que se viene implementando pues tiene varias falencias de concepto que impiden determinar que la información de resultados de evaluación de desempeño de los últimos periodos corresponde a la realidad. Existen muchos casos de personal con resultados de excelencia que en la realidad son un perfecto desastre ejerciendo su rol al interior de las organizaciones.

Lo que sí puedo afirmar es que la estructura de remuneraciones del servicio público da cuenta de una realidad que hay que modificar. La mayor cantidad de personas que trabajan en el servicio público, son personas con escasa o ninguna experiencia, recién graduados o estudiantes de universidad y que cumplen tareas de asistencia administrativa. Según un estudio de IAEN, más del 50% de los servidores públicos que trabajan para el Estado Central se encuentran en estas posiciones. Es decir, 1 de cada 2 servidores públicos sirve para hacer tareas administrativas rutinarias que no están directamente involucradas con la razón de ser de la entidad. A la vez,  solo un 1% de los servidores públicos en la actualidad son personal con amplia experiencia y capacidad y realizan tareas que involucran un amplio conocimiento y experiencia y pueden realizar tareas complejas directamente vinculadas con la razón de ser de las entidades. En otras palabras, tenemos demasiados ayudantes y pocos pensantes. El criterio aplicado por las autoridades de turno en el servicio público motivó que sólo de manera excepcional, un servidor público de carrera, pueda ganar más de USD 1676, sin importar lo difícil que pueda ser su tarea ni la cantidad de formación y experiencia que se requiera. En el escenario retratado, es más que obvio que requerimos personal público de mejor nivel, enfocado en tareas más  complejas, que requieren más formación y experiencia, y a la vez tienen resueltas sus necesidades de asistencia pues los procesos administrativos internos son expeditos y no requieren de personal para ayudarlos a conseguir vehículos, pagar un viático, recibir su remuneración y un largo etc.

Un supuesto aplicado en todas las administraciones públicas de países con sistemas consolidados de gestión pública, en donde no se cambia al personal con cada gobierno, es que, para garantizar le prestación se requiere de personal de carrera. La carrera administrativa en el sector público debe entenderse como el diseño de formación, evaluación y ascensos que debería recibir un funcionario a lo largo de su vida profesional. Es altamente deseable que un ciudadano, una vez que ingresa al servicio público, tenga voluntad de permanecer en él hasta terminar su vida profesional, lo que necesariamente requiere de una propuesta atractiva en materia de carrera, tanto como desafío profesional como remuneración. Sin embargo, si se hace un análisis detallado de la figura jurídica de la carrera administrativa, nos encontramos con que es inconstitucional.

Por concepto, un plan de carrera tiene como base un pronóstico del potencial de crecimiento dentro de una organización que puede tener un trabajador. Es decir, cuando una persona recién ingresa a una entidad, tiene una noción de hacia dónde irá su desarrollo de carrera (qué cargos podrá ocupar a lo largo de su vida profesional). Para que se concrete, el servidor deberá obtener un conjunto de resultados en su gestión y deberá formarse en las materias relacionadas, con lo cual, eventualmente, recibirá el ascenso que se ha merecido, dados esos resultados y esa formación adquirida. No obstante, el artículo 228 de la Constitución de la República establece que: “El ingreso al servicio público, el ascenso y la promoción en la carrera administrativa se realizarán mediante concurso de méritos y oposición, en la forma que determine la ley, con excepción de las servidoras y servidores públicos de elección popular o de libre nombramiento y remoción. Su inobservancia provocará la destitución de la autoridad nominadora”.  El concepto de concurso de méritos y oposición, por su parte, se basa en generar la misma oportunidad para todos los que cumplan con los requisitos mínimos para acceder a un puesto. Es decir, ante una vacante dada, pueden concursar dos personas, una que tiene resultados y formación y otra que solo tiene formación; ante lo cual, no se podrá dar preferencia a quien tiene los resultados, sino que ambos deberán pasar el concurso y, al ser abierto, bien puede ganar el concurso un tercero que ni siquiera labore en la institución. Así, el concepto de carrera administrativa es, derechamente, inconstitucional.

Otra condición que limita el potencial de adecuación de los servidores públicos a los nuevos escenarios, es la que tiene que ver con los mecanismos de ingreso a la Administración Pública. Sólo a septiembre de 2013 se generaron 16611 vacantes, según reporta IAEN y se realizaron 3000 concursos, de los cuales se declararon desiertos, 1600, según un reporte presentado por el MRL. El origen de estos resultados de gestión está en la concepción del concurso como una competencia para obtener una partida presupuestaria y no para ingresar al servicio público, como lo dispone la Constitución. Debido a una práctica generalmente aceptada, se entiende que el concurso debe ser a un cargo específico con una partida presupuestaria asignada. Lo cual, teniendo validez, genera una imposibilidad real de cubrir todas las vacantes, máxime cuando los concursos se tramitan en línea, lo que hace que tengamos cerca de 900 mil aplicaciones para todos los puestos vacantes, según el mismo reporte de IAEN. Físicamente es imposible atender 3000 concursos con una media de participantes de 300 en un tiempo deseable de 2 meses, entre que se llama al concurso y se nombra al ganador. En la práctica, cada concurso tiene un tiempo promedio de 8 meses, con lo que los interesados ya han obtenido otros trabajos cuando termina el concurso.

Otro tema a reflexionar es la calidad y cantidad de planes de formación y desarrollo que se aplican para garantizar que el servidor público tiene las competencias que requiere en la actualidad y las que requerirá en el futuro para hacer su tarea.  En 2013, se destinaron casi 173 millones de dólares a programas de capacitación, lo cual da un valor promedio de  USD 346 por persona por año. Según IAEN, existen más de 400 operadores privados de capacitación acreditados por MRL. Estos datos deberían llevarnos a concluir un buen rendimiento en materia de formación y desarrollo. Sin embargo, la realidad es otra. El proceso en general parte de supuestos erróneos y asume que la capacitación debe brindarse a la carta. Si bien la norma técnica que lo regula hace referencia un procedimiento de detección de necesidades de capacitación, en la práctica, se convierte en una toma de pedido para que las autoridades de área soliciten los cursos que se requieran. Esto lleva a que se repitan un conjunto enorme de capacitaciones y se dejen de lado los procesos formativos más vinculados a la razón de ser de la entidad.

Riesgos y Límites

Las descripciones realizadas deberían hacernos notar que nos encontramos ante una posibilidad cierta de contar con una Administración Pública no tan eficiente ni tan preparada para 2017. Lo poco atractiva que resulta la oferta de carrera, así como la dificultad notoria de ingreso al servicio público, dan como resultado, que se tenga índices altos de rotación cercanos al 20% según IAEN. Una organización sana tiene un índice de rotación del 5%. La rotación excesiva acarrea problemas como un menor memoria institucional, menor calidad de atención al ciudadano, ineficiencias asociadas al desconocimiento de procedimientos y un largo etcétera de problemas asociados al factor “recién llegado”.

Las condiciones actuales dan también como resultado que, ante la necesidad de lograr resultados de gestión, se recurra a mecanismos de contratación que no permiten el desarrollo de carrera. Así, dado que no un servidor público de carrera no puede ganar más de USD 1676, se recurre a la figura de los asesores para contratar personal especializado. Al no poder desarrollar concursos con la celeridad requerida, aumenta el personal que se contrata con contrato ocasional, que no puede trabajar más de dos años en la institución, según la misma ley.

Qué hacer

En el corto plazo, se debe replantear el procedimiento de ingreso al servicio público, para realizar concursos de ingreso por grandes áreas del conocimiento. Definitivamente, es mucho más sencillo operar un solo concurso para llenar todas las vacantes de abogados que tiene la Administración Pública en el que participen 10 mil interesados, que monitorear 100 concursos en los que participen los mimos 10 mil interesados.

Se debe incorporar con celeridad el tan anhelado SIITH, que hasta la actualidad no opera, para tener información centralizada de todos los servidores públicos y que su ingreso o desvinculación sea un procedimiento ágil y no una letanía de documentos presentados tantas veces como tantas veces rote el personal.

En el mediano plazo, es necesario que la planificación del TH disminuya el peso relativo del personal de apoyo, y aumente significativamente el peso de aquellas posiciones directamente vinculadas con la agregación de valor y razón de ser de las entidades públicas, a la vez que aumentamos los servicios y procedimientos en línea de tal manera que no se requiere tanto personal de asistencia.

 

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Para muestra un botón

Dados los hechos en el Concejo Cantonal de Cuenca, las acciones al interior de PAIS sugieren una renovada intención de mantener la línea partidista, no ser laxos con “deslices” y enviar un mensaje conciso: “esa forma de hacer política no es nuestra forma de hacer política”. Ahora bien, el análisis no puede quedarse en las decisiones de las concejalas. Debe incluir también al Alcalde de Cuenca y su entorno.

Mi abuela solía decir que si no hay nada bueno que decir de alguien es mejor no decir nada. Fiel a esta premisa, diré que a Cabrera hay que reconocerle su increíble capacidad para recordar nombres y situaciones y aparentar ser tan bonachón que a todos cae bien. Dicho esto, no hablaré mal de nadie, pero sí haré notar lo que nos espera.

La práctica política de Cabrera es notoriamente caótica. Ideológicamente ha sido cualquier cosa, menos coherente, desde la derecha cristiana del extinto Partido Democracia Cristiana, a la socialdemocracia de la también extinta Izquierda Democrática y terminando en un adjetivo que puede entenderse como a usted más le convenga: “Igualdad”. Y este parece ser el patrón de la forma de hacer política de este actor: como a él más le convenga, Igual da.

Como Prefecto del Azuay durante 8 años hizo una gestión que se caracterizó por ser tibia. Tanto así que, su propio compañero de entonces (del cual se distanció por así convenir a sus mutuos intereses y con el cual vuelve a ser pana del alma) hizo notar lo pobre de la gestión cuando en un solo año triplicó el presupuesto de la Prefectura. Como alcalde de Cuenca solo podemos recordar la renovación de tres “plazuelas” con un exquisito mal gusto y que terminaron costando mucho más de lo que originalmente presupuestaron. A lo mejor y sí hizo más cosas, pero nada digno de recordar. Lo que sí es de recordar es que para algunos arquitectos cuencanos, durante ese periodo, la ciudad vivió un proceso de “afeamiento voluntario” y un consistente homenaje al concreto.

Como actor político, nada que resaltar. De hecho, fue de los pocos alcaldes que hizo mutis cuando las manifestaciones populares que terminaron con la salida de Lucio Gutiérrez de la Presidencia de la República. Mientras todos los actores de su partido cerraban filas por la salida de ese personaje nefasto e ineficaz, Cabrera hacía tibios señalamientos que básicamente decían ni lo uno ni lo otro sino todo lo contrario. Claro, a lo mejor en su cálculo, capaz que Gutiérrez no caía y luego eso le hubiera causado, a lo mejor, algún “problemilla”.

En varios estudios posteriores a la elección del 23 de febrero, se percibe en el electorado cuencano cierta desazón. En más de una ocasión escuché a taxistas decir que han escuchado a mucha gente decir que se arrepienten del voto. ¡Sin que Cabrera haya asumido! Creería que el cuencano en general se va acordando de lo lento y rutinario que fueron los 5 años de gestión. Los años que vienen no tendrían por qué ser diferentes.

Lo que sí veremos, es más de estos acomodos, de estos maniqueos. Lo que pasó con la conformación del Concejo Cantonal de Cuenca es sólo una muestra de lo que veremos durante 5 años. Lástima que sean 5 años perdidos para las grandes necesidades de la ciudad.

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Foto: El Comercio / Xavier Calvinagua

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Alianza PAIS para el futuro

11 meses han pasado desde que publiqué mi último blog. Corresponden al último mes que trabajé como asesor del Presidente, 9 meses como Secretario Nacional de la Administración Pública y un mes de descanso e incorporación a la nueva tarea. Sigo trabajando como soldado de esta revolución en democracia. Con orgullo, con mucha gana de mantener el ritmo y aportar, ahora desde una posición diferente, menos ejecutiva, más asesora. Como jefe del gabinete me quedaba casi nada de tiempo para escribir. Me siento ingrato por haber dejado un espacio tan importante como este sin atención tanto tiempo. El nuevo escenario me da ciertas facilidades relativas. Volver a escribir es una de ellas.

Desde el nuevo rol como Consejero de Gobierno, tengo varias tareas de carácter asesor, altamente especializado que me permiten investigar, analizar y proponer criterios, proyectos y apuestas para el mejoramiento de la gestión pública nacional. Una de las tareas con las que me encuentro a diario, me lleva a pensar el futuro de la Administración Pública. En esta línea, se abre el espacio para la discusión del rol que este componente del gobierno debe tener en función del proyecto político de Alianza PAIS.

Con esta nueva entrada al blog, voy a iniciar un conjunto de reflexiones sobre los escenarios en los que se mueve la gestión pública como pivote de la construcción del Ecuador del futuro en el que estamos trabajando día a día. Una perspectiva técnico – ideológica que corresponda con el querer ser del gobierno para dejar a las futuras generaciones un país digno de vivirse.

Por esta vez, quiero plantear un conjunto de reflexiones sobre el rol del brazo político de un proyecto de izquierda en esta construcción. La organización política que sostiene el desarrollo del proyecto político no puede ser un ente paralelo o desconectado. En procesos políticos exitosos, se encuentra una fuerte correlación con la existencia de un partido político, en la acepción más amplia de la expresión.

Después de 7 años de uno de los procesos más exitosos de la historia ecuatoriana en materia de desarrollo económico, social, cultural, institucional, es necesario hacer un ejercicio de reflexión sobre el rol que debe tener el Movimiento Alianza PAIS como palanca del proceso a futuro.

Un axioma en materia de gestión pública es que toda decisión tiene un alto componente político (como el manejo de las relaciones de poder legítimo para la toma de decisiones) y, obviamente, un alto componente ideológico (como criterios que determinan la validez o deseabilidad de una decisión). El partido es el lugar en donde se garantiza que la gestión pública maneje bien esas relaciones de poder, y tome decisiones ideológicamente deseables. Personalmente, he visto a gobiernos tomar decisiones en materia de gestión pública que se anuncian desde la sede de los partidos y no desde la sede de los ministerios que deben ejecutar tales decisiones.

La Revolución Ciudadana pretende ser un proyecto que consolide un país radicalmente diferente al de 2006. Con las condiciones mínimas necesarias para erradicar la pobreza, que garantiza condiciones de igualdad real para todos y todas los ciudadanos. El proyecto trasciende la permanencia temporal en el ejercicio del Poder. Para que eso sea posible, el partido requiere tener una fortaleza, coherencia ideológica, unidad orgánica y política.

La administración del gobierno no puede correr divergente a la evolución del movimiento que la respalda. Muchas de las tesis expresadas en corrientes como la Nueva Gestión Pública, relevan la importancia de levantar data desde la ciudadanía como fuente primaria de información para mejorar la calidad de la decisión que configura una política pública. Si uno mira marcos metodológicos como el del Marco Lógico de Proyectos, se encuentra con que el primer paso es hacer un análisis de actores e intereses relativos a la toma de decisiones. En esta misma línea encontramos a quienes promueven el concepto de Gobernanza como nueva forma de hacer gobierno. El canal primigenio por el cual circula esta información debe ser el partido. Eso no quita que las diferentes entidades del gobierno tengan que levantar de manera permanente información desde la ciudadanía, más bien abunda. Por las características que tiene (debe tener) un partido, es (debe ser) el punto de conexión entre el gobierno y la ciudadanía de a pie, como cualquiera de nosotros, que se siente afín a las apuestas programáticas y las acciones del partido.

Un partido exitoso construye los escenarios deseables de política pública desde la ciudadanía y coteja la percepción que tiene el ciudadano con la apuesta de gobierno sobre esa política. La democracia moderna no puede concebirse sin partidos políticos (en cualquiera de sus formas), no por el ejercicio electoral que bien puede hacerse sin la existencia de ninguna; sino por la necesidad de canalizar percepciones, criterios y propuestas para alimentar la línea programática que tiene la ciudadanía militante y que sirvan para mejorar la calidad de las líneas argumentales que tiene el partido que los representa. Sin partidos, no hay conexiones. La democracia se reduce al ejercicio electoral y la relación clientelar de gobiernos que hacen o dejan de hacer en función de la siguiente elección y ciudadanía pasiva que se sienta a ver si se hace lo que cree que le conviene, o no, y en función de eso, vota.

Es tiempo de revolucionar la revolución. Es momento de realizar ajustes en la organización política que trasciendan la organización más bien electoral en la que se ha ido quedando, y construyan un movimiento sólido, nacional, coherente, abierto, exigente. Estas cualidades corresponden a un movimiento (partido) que se ve a sí mismo, como el mecanismo más idóneo para garantizar la presencia del ideario político, más allá del ejercicio, siempre temporal, del Poder.

El gobierno necesita un partido (movimiento) que actúe como ente cohesionador de la acción política (decisión política, ejecución política, comunicación política) en todos los espacios del ejercicio del poder: Ejecutivo y Legislativo, en todos los niveles del ejercicio del mandamiento popular: parroquias, alcaldías, prefecturas, gobierno central. Como había señalado antes, este debe ser el leit motiv de un proyecto político que ha alcanzado el Poder. La garantía de que el ideario que sostiene el proyecto político permea a la ciudadanía es a través del partido, si este actúa como vaso comunicante, que, dada su capacidad de funcionar como red, puede socializar, sostener, explicar y defender una decisión desde el gobierno central.

El desafío del gobierno, no sólo de este, sino de cualquiera que quiera llamarse así, es generar las condiciones para que la ciudadanía se apropie de la cosa pública, de la discusión y de la decisión. Un gobierno que promueve relaciones clientelares no entendió nada sobre la responsabilidad que tiene con las futuras generaciones.

Creo firmemente que la Revolución Ciudadana ha entendido esto y se plantea construir ese movimiento sólido, nacional, coherente, abierto, exigente. Esto quiere decir replantear la conformación de la Dirección Nacional como un directorio para la toma colectiva de decisiones que represente a los territorios, con personal dedicado ciento por ciento a la gestión del movimiento, incorporando prácticas de los grandes partidos regionales, lo que le ayuda a mejorar el impacto de la gestión en asuntos como la comunicación y la acción políticas, el reclutamiento, formación, desarrollo y evaluación de nuevos cuadros, el seguimiento y apoyo a la gestión de los grupos de base que conglomeran a la militancia para la acción y discusión de carácter político.

Los años que vienen tienen desafíos múltiples para este gobierno. Por un lado, consolidar condiciones de irreversibilidad del proceso político llevado a cabo durante estos 7 años para que no sea tan sencillo desmantelar este Estado del Buen vivir. Por otro, consolidar un movimiento nacional que trascienda la temporalidad del ejercicio del gobierno, promueva y mantenga en el imaginario las grandes líneas ideológicas que sostienen ese Estado. Finalmente, requiere implementar prácticas metodológicas que junten ambos desafíos para que la gente común, que habita nuestro bello país, se apropie de nuestros resultados y los defienda.

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El Libre Albedrío o la mala interpretación sobre la voluntad de Dios.

Aclaro de entrada que no soy religioso ni he estudiado en detalle las profundidades religiosas más allá de la deformación que recibí en el colegio y hasta en el primer año de universidad por la famosa Doctrina Social de la Iglesia, clase obligatoria que debías recibir por estudiar en una universidad que alguna vez fue católica. Aclaro que la postura que acojo se basa en la deformación progresista post universitaria que recibí en Santiago, en Cuenca o en Madrid, los libros que he leído, las personas con las que he conversado y claro, lo que yo entiendo como sentido común.

Cuando estaba en el colegio, me vi obligado a asistir a un evento llamado Convivencia, encierro motivacional con alta carga religiosa a la que son sometidos todos los estudiantes del sexto curso del colegio jesuita en el que estudié. No me quejo de lo que allí aprendí, siempre me pareció que los jesuitas son el ala intelectual de la iglesia, baste señalar que me dieron clase de religión con videos en los cuales Dios siempre era un afro, una mujer o un discapacitado, nunca un viejo caucásico hippie. Recuerdo que uno de los temas de la convivencia fue el concepto de Libre Albedrío. Interesante concepto que utiliza la religión para explicar por qué Dios permite que te ocurran cosas malas o no preste atención a las cosas que tú le pides cuando rezas (interesantemente, allí también aprendí la diferencia entre rezar y orar).

Resulta entonces que, Dios nos dio la capacidad de decidir sobre nuestras vidas. No hay que olvidar que Dios creó seres a su imagen y semejanza, lo que quiere decir que, siendo parecidos a él, no podemos ser sus “mascotas”. Dios decidió que seamos similares a él, lo cual no se reduce a caminar en dos patas y tener un cerebro hipertrofiado, sino que podemos usar ese cerebro para decidir qué hacer ante cada circunstancia de nuestras vidas. Dejar que Dios decida por nosotros, entonces, es una afrenta mayor a su máxima decisión, porque para eso nos dio esto que se llama Libre Albedrío. Esto quiere decir que Dios no se va entrometer en lo que te tenga que pasar en tu vida (sea lo más increíble, lo más triste, lo más humillante, lo más feliz, lo que sea) y tampoco se va a entrometer en cómo tu lo enfrentes.

Y aquí, entro en materia. Una mujer nunca va a decidir por su cuenta ser violada. Y sin embargo, todas las mujeres están expuestas a este terrible suceso. Cómo enfrenten posteriormente ese trauma, está en cada mujer, Dios no va a “dar sufriendo” el inconmensurable dolor que se debe sentir. Si a eso se suma que producto de ese repudiable acto se da un embarazo, Dios no va a interceder, ni va a mandar a ninguno de sus ángeles, ni a ninguno de sus feligreses a “dar sufriendo” ese dolor. La pobre mujer víctima es quien tiene que decidir cómo enfrentar los días que le siguen a ese momento tan doloroso. Si la decisión de la mujer es dar por terminado ese embarazo que no deseó, y que no sólo eso, sino que cuyo origen no se mereció en ningún momento (una violación NUNCA es culpa ni responsabilidad de la mujer – lo aclaro por si acaso algún desubicado esté pensando eso) está en el pleno uso de lo que la iglesia llama, el Libre Albedrío.

Y sigo en materia. Los autodenominados provida, interesantemente, parecen reducir su religiosidad a su conveniencia para establecer que ninguna persona puede decidir sobre la voluntad de Dios. Se me hace imposible entender, a la luz de lo que aprendí con los jesuitas, que a Dios se le ocurra que un ser humano, cualquier, en cualquier parte del mundo, debe vivir una experiencia como la violación. Y luego, en su incompleta comprensión de lo que la iglesia llama Libre Albedrío, quieren “dar decidiendo” por las mujeres, en contra precisamente de ese Libre Albedrío.

Quizás yo entiendo mal el concepto de Libre Albedrío y tal vez quiere decir que te toca chantarte lo que te pasa y decidir según te dicen otros que debes decidir. Tal vez. Pero en esta ocasión, prefiero estar en lo cierto. La defensa de la vida desde la concepción como fin último, sin importar el medio no es defensa de la vida. Defender la vida a costa de una mujer víctima de una violación es una afrenta a ese mandamiento que dicen que Jesús dijo: “ámense los unos a los otros como yo los amé” porque esa mujer tiene en su poder, la capacidad de decidir qué hacer consigo misma, para eso es que Dios nos hizo a su imagen y semejanza y nos dio el dichoso Libre Albedrío, no para saber a qué hora voy a misa, o a cuanto pongo de limosna para curar mis pecados en cómodas cuotas semanales.

Me dirán que estoy equivocado, que el cigoto ya tiene vida propia, que es un ser humano indefenso que debe ser protegido, aún a costa de la mujer que lo tiene en su vientre. Puesto que ella debe (ojo; debe) sentirse bendecida por llevar en su vientre el milagro de la vida. Si somos fieles al entendimiento del Libre Albedrío, nadie debe nada, y peor la mujer víctima de violación, quien tiene toda la libertad de sentirse como una mierda si así quiere, y quien sí debe decidir qué hacer ante esa situación. No voy a entrar en la discusión sobre el cigoto, aunque fervientemente creo que no es un ser humano aún, dentro de las primeras semanas de embarazo.

El problema de la discusión con los provida se centra en cuál es el más importante en la situación, si el no ser humano que fue concebido (aunque no tenga conciencia de sí mismo ni cerebro) o la mujer que lo contiene. Dicen que el cigoto porque no puede defenderse. Yo digo que la mujer, como máxima creación de Dios, hecha a su imagen y semejanza, libre para decidir sobre sí misma y sobre cómo comportarse ante cada situación. Después de todo, no se puede establecer científicamente que el cigoto tenga conciencia de su existencia, pero sí podemos demostrar que la mujer existe, que puede ejerce su libre albedrío, máxima forma de demostrar que es creación de aquel que llaman Dios.

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